25 de diciembre · Solemnidad
Natividad del Señor
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros
El misterio
La Solemnidad de la Natividad del Señor es, junto con la Pascua, el corazón del año litúrgico cristiano. En ella la Iglesia celebra el nacimiento en Belén de Judá de Jesucristo, Hijo eterno de Dios hecho hombre por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María. San Juan lo resume en la fórmula insuperable de su prólogo: «el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan 1, 14).
Los evangelios de Mateo y Lucas conservan la narración de aquel acontecimiento. Lucas la sitúa durante un edicto de César Augusto que ordenaba un censo de todo el orbe, y describe cómo José y María, procedentes de Nazaret, tuvieron que subir a Belén, patria de David; allí, no habiendo lugar en el mesón, María dio a luz a su primogénito y lo recostó en un pesebre. En aquella misma noche los ángeles anunciaron el nacimiento a unos pastores que hacían vela junto a sus rebaños (Lucas 2, 1-20). Mateo, por su parte, añade la visita de los magos de Oriente que siguieron una estrella y ofrecieron oro, incienso y mirra (Mateo 2, 1-12).
La fecha del 25 de diciembre
La celebración litúrgica del 25 de diciembre está atestiguada de manera segura en Roma desde el año 354, en el llamado Calendario de Filócalo. La elección de la fecha ha sido explicada por dos hipótesis principales, no necesariamente excluyentes. Según la primera, la Iglesia habría querido cristianizar el dies natalis Solis Invicti, festividad pagana romana del solsticio invernal instituida por Aureliano en el año 274; en Cristo, el Sol de justicia, encontraba la luz verdadera. Según la segunda, la fecha se dedujo teológicamente: la tradición situaba en el 25 de marzo tanto la Encarnación como la Pasión, y contando nueve meses desde la Anunciación se llegaba al 25 de diciembre. Con toda probabilidad los dos motivos confluyeron.
La Iglesia oriental celebró durante mucho tiempo la Natividad unida a la Epifanía el 6 de enero. Constantinopla adoptó la fecha romana en el año 379, gracias a la predicación de san Gregorio Nacianceno; Antioquía la asumió hacia el 380 y Alejandría hacia el 431. La Iglesia armenia conserva aún la unificación antigua.
Liturgia y tradiciones
El rito romano celebra la Navidad con cuatro misas: la vigilia de la víspera, la misa de medianoche, la misa de la aurora y la misa del día, cada una con su formulario propio. El adviento la precede como tiempo de espera vigilante; la octava y el ciclo de Navidad la prolongan hasta la Epifanía.
La piedad popular ha revestido esta solemnidad de una riquísima tradición. San Francisco de Asís introdujo en Greccio, la Navidad de 1223, la primera representación viviente del pesebre: aquella idea daría origen a los belenes que hoy adornan casas e iglesias en todo el mundo, refinados especialmente por la escuela napolitana entre los siglos XVII y XVIII. Los villancicos, los cantos populares, la iluminación de los hogares como signo de Cristo luz, el árbol adornado —de raíz alemana medieval, cristianizado en tantos países— y las mesas familiares en torno a la cena y la comida navideñas hacen de esta jornada un tiempo de gracia y de reencuentro. La liturgia romana la celebra como Solemnidad de precepto en toda la Iglesia latina.
Fuentes de dominio público
- The Catholic Encyclopedia. Nueva York: Robert Appleton Company, 1913. Dominio público.
- La Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1909. Dominio público.
Ficha redactada en prosa original a partir de hechos históricos verificados en fuentes de dominio público. CristoVideoHub no reproduce texto protegido por derechos vigentes.