15 de agosto · Solemnidad mariana
Asunción de la Virgen María
La Madre del Señor, elevada en cuerpo y alma a la gloria
Objeto de la fiesta
La solemnidad del 15 de agosto celebra el paso glorioso de María, la Madre de Cristo, al cielo, no solo en su alma sino también en su cuerpo. La tradición cristiana ha visto en la Asunción el remate lógico de todos los privilegios concedidos a la Virgen: si el Verbo se hizo carne en su seno, si permaneció virgen en el parto y después del parto, si fue preservada del pecado desde su concepción, era coherente que ese cuerpo, morada del Dios encarnado, no conociese la corrupción del sepulcro. La liturgia oriental usa preferentemente el término Dormitio, «Dormición», para expresar que el tránsito de María fue una entrada suave en el descanso de Dios.
Origen y desarrollo litúrgico
La fiesta se documenta en Palestina antes del año 500. Al principio se celebraba en distintas fechas —en Egipto y en Arabia, por ejemplo, en enero—, hasta que el emperador Mauricio, en la última década del siglo VI, fijó para todo el Imperio bizantino la fecha del 15 de agosto, que se generalizó después en Occidente. Las iglesias orientales prolongan la celebración con un octavario hasta el 23 de agosto y algunos monasterios la extienden hasta el 29.
La Catholic Encyclopedia presentaba en 1913 la Asunción como una creencia autorizada de forma solemne por la tradición, pero no aún definida dogmáticamente. El papa Benedicto XIV la había calificado como una «opinión probable, cuya negación sería impía y blasfema». El paso definitivo lo dio el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, cuando, mediante la constitución apostólica Munificentissimus Deus, proclamó como dogma de fe que «la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial». Es el único dogma mariano definido en el siglo XX.
Sentido y culto
La liturgia romana celebra la Asunción con el rango de Solemnidad, día de precepto, y le dedica una vigilia propia. El sentido de la fiesta trasciende la contemplación del privilegio mariano: en la Virgen glorificada la Iglesia contempla su propia meta, la resurrección de la carne y la comunión definitiva con Dios. Numerosas advocaciones marianas del mundo hispanohablante —desde la Asunción titular de la catedral de Toledo hasta las patronas locales de innumerables pueblos— toman su nombre de esta solemnidad, que sigue siendo una de las más queridas del año cristiano.
Fuentes de dominio público
- The Catholic Encyclopedia. Nueva York: Robert Appleton Company, 1913. Dominio público.
- La Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1909. Dominio público.
Ficha redactada en prosa original a partir de hechos históricos verificados en fuentes de dominio público. CristoVideoHub no reproduce texto protegido por derechos vigentes.