6 de agosto · Fiesta del Señor
Transfiguración del Señor
La gloria de Cristo revelada en el monte a Pedro, Santiago y Juan
El relato evangélico
La Transfiguración del Señor está narrada por los tres sinópticos con notable coincidencia de detalles: Mateo 17, Marcos 9 y Lucas 9. Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y los lleva aparte a un monte alto, tradicionalmente identificado por los Padres desde Orígenes con el monte Tabor, en el corazón de Galilea. Allí, mientras oraba, «se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz» (Mateo 17, 2). El evangelista Lucas añade que sus vestiduras se volvieron blancas y resplandecientes, y que junto a Él aparecieron Moisés y Elías «hablando de su partida, que había de cumplirse en Jerusalén».
La segunda carta de Pedro (2 Pedro 1, 16-18) recoge el testimonio directo del apóstol, que dice haber sido testigo ocular de la majestad del Señor y haber escuchado en el monte santo la voz del Padre: «Éste es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia; a Él oíd» (Mateo 17, 5).
Sentido teológico
La tradición ha visto en la Transfiguración una auténtica teofanía. La luz que emana del cuerpo del Salvador no es exterior sino que brota de dentro, como manifestación velada de su divinidad. La presencia de Moisés y Elías —la Ley y los Profetas— confirma que la nueva Alianza cumple la antigua y que Jesús es su clave interpretativa. La voz del Padre, semejante a la que resonó en el Bautismo, sitúa a Cristo como Hijo obediente y como maestro cuya palabra ha de ser escuchada.
La escena tiene lugar poco después del primer anuncio de la Pasión y sirve, según los Padres, como anticipación de la gloria de la Resurrección para fortalecer a los apóstoles ante el escándalo inminente de la cruz.
Desarrollo litúrgico
La fiesta de la Transfiguración es muy antigua en las Iglesias orientales —armenia, siríaca y bizantina—, donde se celebra desde tiempos remotos el 6 de agosto. En Occidente su acogida fue más lenta, aunque estaba presente en muchas diócesis desde la Alta Edad Media. Fue el papa Calixto III quien la extendió a la Iglesia latina universal el 6 de agosto de 1457, en memoria de la victoria de Belgrado del 22 de julio del año anterior, cuando la cristiandad conjuró el avance otomano. Desde entonces la Iglesia latina la celebra en la misma fecha que Oriente, uniendo así calendario y espiritualidad en la contemplación del rostro glorioso de Cristo.
Fuentes de dominio público
- The Catholic Encyclopedia. Nueva York: Robert Appleton Company, 1913. Dominio público.
- La Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1909. Dominio público.
Ficha redactada en prosa original a partir de hechos históricos verificados en fuentes de dominio público. CristoVideoHub no reproduce texto protegido por derechos vigentes.