Antes de seguir, para que no haya confusión: esta advocación no nace de una aparición, sino de una devoción antigua y de un hecho histórico del año 1571.
Nuestra Señora del Rosario es una de las advocaciones marianas más extendidas del mundo católico. Su fiesta es el 7 de octubre. A diferencia de Lourdes o Fátima, no nace de una aparición: nace de una devoción y de un hecho histórico concreto.
Por qué el 7 de octubre
El 7 de octubre de 1571, la flota de la Liga Santa venció a la otomana en la batalla de Lepanto. Pío V instituyó la conmemoración de aquella jornada con el título de Nuestra Señora de las Victorias.
En 1573, Gregorio XIII cambió el nombre a Fiesta del Santísimo Rosario y la trasladó al primer domingo de octubre. Clemente XI la extendió a toda la Iglesia tras la victoria de Petrovaradin, en 1716. Pío X la devolvió al 7 de octubre en 1913, y ahí sigue.
La tradición de Santo Domingo
Se cuenta que la Virgen entregó el rosario a Santo Domingo de Guzmán. Es una tradición muy querida, pero conviene decirlo con claridad: no está documentada históricamente. Los estudios sitúan el relato unos dos siglos después de la muerte de Domingo. La devoción del rosario tal como se reza hoy se fue formando poco a poco durante la Edad Media.
Cuándo se celebra
El 7 de octubre. Octubre entero se conoce como el mes del Rosario.
Dónde se venera
No hay un único lugar: es una advocación universal, con santuarios en decenas de países. El más señalado es el Santuario Pontificio de la Bienaventurada Virgen del Rosario de Pompeya, en Italia, levantado por impulso de Bartolo Longo y la condesa Mariana di Fusco. Las obras comenzaron en 1873 y el templo fue consagrado el 7 de mayo de 1891.
Una advocación de pueblo
La Virgen del Rosario es patrona de innumerables pueblos y ciudades de España e Hispanoamérica. Cada lugar tiene su imagen, su cofradía y su octubre. No existe un patronazgo único: existen cientos, y cada uno con su historia.
¿Quieres rezar ahora? Puedes encender una vela y dejar tu intención ante Virgen del Rosario.