Santísimo Cristo de Medinaceli

Jesús de Medinaceli · Santísimo Cristo de Medinaceli

Santísimo Cristo de Medinaceli
José Luis Bonaño (Fotografías Archimadrid.es) · Wikimedia Commons · CC BY-SA 2.0 (2019)
Madrid (Barrio de las Cortes)Archidiócesis de MadridFiesta · Primer viernes de marzo (Besapiés popular); 14 de septiembre (Exaltación de la Santa Cruz)

Perfil / vida

El Santísimo Cristo de Medinaceli, conocido popularmente como Jesús de Medinaceli o Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, es una advocación cristológica bajo la que se venera en la Basílica de Jesús de Medinaceli, en el barrio madrileño de las Cortes, a Jesucristo en el momento de la Pasión, atado y presentado ante el pueblo tras el juicio (Ecce Homo). Se articula en torno a una talla escultórica en madera policromada del siglo XVII, considerada una de las advocaciones cristológicas de mayor devoción popular masiva del catolicismo hispánico.

Como en otras advocaciones cristológicas hispánicas, "de Medinaceli" no designa una figura teológica distinta de Jesucristo, sino la imagen específica y el enclave histórico vinculados al culto. El nombre "de Medinaceli" procede del apellido del ducado que financió la fundación del convento capuchino de la calle de Jesús en el siglo XVII: los duques de Medinaceli, una de las principales casas nobiliarias del Reino de España, cuyo palacio se encontraba precisamente en la Carrera de San Jerónimo, junto al lugar de fundación del convento.

Jesús de Medinaceli es una de las advocaciones madrileñas de mayor arraigo popular en el catolicismo español, con proyección devocional que trasciende el ámbito estrictamente madrileño y alcanza a toda España y a las comunidades hispanas de América y Filipinas. La tradición del "Besapiés" del primer viernes de marzo —jornada en la que decenas de miles de fieles hacen cola desde la madrugada para besar los pies de la imagen— es una de las manifestaciones populares religiosas más multitudinarias del calendario devocional madrileño.

Origen y tradición

La memoria histórica de la advocación está estrechamente vinculada a un episodio histórico documentado del siglo XVII: el cautiverio y rescate de la imagen en tierras del norte de África. Según las fuentes históricas y la tradición piadosa consolidada, la talla actual fue tallada hacia 1615-1620 en un taller madrileño y llevada por los padres capuchinos españoles como imagen devocional a su convento misional de La Mamora (actual Mehdia, en la costa atlántica marroquí), enclave español desde 1614 en el contexto de las plazas del norte de África.

En 1681, tras la caída de La Mamora en manos de las tropas del sultán Ismail de Marruecos —quien conquistó el enclave español el 30 de abril de aquel año—, la imagen del Cristo, junto con otras piezas devocionales, cayó en manos musulmanas y fue trasladada a Mequinez, capital del sultanato mariní-alauita. Tras diversas negociaciones diplomáticas encabezadas por el rey Carlos II de España y por la Orden de los Trinitarios (especializada en el rescate de cautivos cristianos), en 1682 se logró el rescate de la imagen, que fue pesada en plata según la tradición histórica del rescate de imágenes cautivas: la imagen del Cristo pesaba lo mismo que una moneda de bronce, gesto interpretado como signo providencial que redujo dramáticamente el rescate exigido inicialmente en plata.

La imagen recuperada fue solemnemente trasladada a Madrid en 1682, y por decisión real fue entregada a la comunidad capuchina para su culto público en el convento capuchino de la calle Jesús (fundado en 1606 con el patrocinio de los duques de Medinaceli). Desde entonces, la devoción popular a Jesús de Medinaceli creció con extraordinaria rapidez, dando lugar al Besapiés del primer viernes de marzo —tradición que se remonta al siglo XVIII y se ha mantenido ininterrumpida hasta la actualidad, incluso durante los años más difíciles de la historia española del siglo XX—.

Los estudios artísticos actuales datan la talla en el arte imaginero madrileño del primer cuarto del siglo XVII, atribuyéndola a taller anónimo próximo al círculo del escultor Luis de la Peña o a otros imagineros del mismo período. La calidad artística y expresiva de la imagen —Cristo joven, sereno, de belleza melancólica, con las manos atadas al frente— la sitúa entre las obras destacadas de la imaginería castellana barroca temprana.

La imagen

La imagen venerada es una escultura de bulto redondo en madera policromada, de aproximadamente 1,73 metros de altura (tamaño natural), que representa a Jesucristo en el momento de la Pasión —tras el juicio ante Poncio Pilato y la flagelación—, de pie, con las manos atadas al frente por un cordón, con la mirada baja y semblante sereno-melancólico, vestido con una túnica de terciopelo bordada en oro. La iconografía sigue el modelo del Ecce Homo o Cristo de la Humildad, muy difundido en la imaginería barroca hispánica del siglo XVII.

El rostro de la imagen —de gran belleza expresiva, con rasgos delicados de Cristo joven de melena castaña larga—, la mirada baja y la actitud humillada configuran uno de los rostros cristológicos más venerados del catolicismo hispánico. La túnica actual es un rico ornamento de terciopelo morado bordado en oro; en las fechas litúrgicas señaladas —viernes cuaresmales, fiestas patronales— la imagen se reviste con diferentes túnicas del ajuar devocional donado a lo largo de los siglos por los fieles y por la Congregación titular.

La imagen se conserva en el altar mayor de la Basílica de Jesús de Medinaceli, en un camarín-tabernáculo de gran calidad artística, accesible a los fieles para el tradicional besapiés y el besamano. La particularidad devocional más singular es precisamente el ritual del besapiés: los fieles se acercan al altar por la parte anterior y besan los pies de la imagen, en gesto de reverencia y de petición-agradecimiento por las intercesiones atribuidas al Cristo de Medinaceli.

Anexo a la imagen, en el altar mayor, se conserva un rico ajuar procesional: cruz de plata, manto procesional, palio y andas para las procesiones ocasionales. La Congregación titular custodia también las ricas donaciones devocionales acumuladas a lo largo de los siglos: joyas, mantos bordados, coronas, ex-votos y elementos ornamentales que constituyen uno de los patrimonios devocionales más importantes del catolicismo madrileño.

Santuario

La Basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli se levanta en la calle Jesús número 2, en el barrio de las Cortes de Madrid, junto a la Carrera de San Jerónimo y muy próxima al Congreso de los Diputados y al Museo del Prado. El emplazamiento —en pleno corazón del Madrid de los Austrias— se encuentra en el enclave donde en 1606 los duques de Medinaceli fundaron el convento capuchino que ha dado nombre a la advocación.

El templo actual es una construcción del siglo XX, obra del arquitecto Jesús Carrasco-Muñoz Encina, inaugurada en 1930 sobre el emplazamiento del anterior convento capuchino del siglo XVII, que había sufrido diversas transformaciones y daños a lo largo de los siglos —especialmente la exclaustración de 1836 con las desamortizaciones de Mendizábal y la Guerra Civil española de 1936-1939—. La construcción actual, de estilo neobarroco con influencias del historicismo hispánico, presenta una fachada monumental con torre-campanario y una gran nave interior con capillas laterales y un magnífico altar mayor que alberga la venerada imagen del Cristo.

En el interior destacan: el altar mayor con el camarín-tabernáculo de Jesús de Medinaceli, con la imagen entronizada y accesible al besapiés; las capillas laterales dedicadas a diversas advocaciones marianas y cristológicas; la magnífica sacristía; los espacios devocionales para el rezo del Vía Crucis; y las dependencias comunitarias de los padres capuchinos custodios. La basílica conserva también un pequeño museo con objetos históricos vinculados a la devoción: elementos del rescate de 1682, exvotos, documentos históricos.

El templo tiene rango canónico de Basílica Menor —concedido en 1961— y de Santuario diocesano principal para la advocación cristológica. Es custodiado por la Orden de los Frailes Menores Capuchinos (Provincia de Castilla), presente en el enclave desde la fundación del convento en 1606, con la interrupción de las décadas de exclaustración post-desamortización del siglo XIX y de la Guerra Civil.

Anexos a la Basílica se encuentran las dependencias del convento capuchino con la comunidad religiosa custodia, el museo devocional, la sede de la Congregación titular y los espacios de acogida pastoral (confesiones, atención espiritual, catequesis). El templo es visitado a diario por miles de fieles y peregrinos madrileños y visitantes venidos de toda España e internacionalmente, con especial afluencia los viernes —tradicionalmente día del Cristo— y en las fechas señaladas del calendario devocional.

Patronazgo

El Santísimo Cristo de Medinaceli no es patrono canónico municipal ni diocesano en sentido estricto, sino advocación cristológica de máxima devoción popular en Madrid y en toda España, sin declaración formal de patronazgo pero con arraigo devocional masivo que trasciende cualquier declaración canónica formal. Es una de las devociones cristológicas más multitudinarias del catolicismo hispánico, con presencia devocional en toda la geografía madrileña y española.

Es titular de la Basílica de Jesús de Medinaceli en Madrid y de innumerables cofradías filiales, hermandades y asociaciones piadosas madrileñas y españolas. La Real, Muy Ilustre e Ilustrísima Congregación de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli agrupa a los devotos principales de la advocación y organiza los principales actos del calendario devocional, en colaboración con la comunidad capuchina custodia.

Es advocación devocional de referencia para instituciones civiles y militares madrileñas, con presencia habitual en actos institucionales del Ayuntamiento de Madrid, del Congreso de los Diputados (muy próximo al Santuario), de la Casa Real y de otras corporaciones. La procesión anual de Jesús de Medinaceli —celebrada tradicionalmente en Miércoles Santo por las calles del centro histórico madrileño— es una de las manifestaciones procesionales más importantes de la Semana Santa madrileña.

En el ámbito supranacional, la devoción a Jesús de Medinaceli está presente en las comunidades españolas emigradas a otras regiones (particularmente América Latina) y en las Filipinas —donde diversas capillas y cofradías dedicadas conservan viva la tradición devocional española del Cristo cautivo—. Es también advocación de referencia para las Fuerzas Armadas españolas —el Ejército tiene tradicionalmente vinculación con Jesús de Medinaceli— y para diversos gremios y colectivos profesionales madrileños.

Culto y devoción

El culto a Jesús de Medinaceli se articula en torno al gran ciclo devocional cuaresmal madrileño, con la Solemnidad del primer viernes de marzo (Besapiés) como fecha principal del calendario devocional. La celebración —una de las manifestaciones populares religiosas más multitudinarias del catolicismo hispánico— incluye:

- Besapiés del primer viernes de marzo: los fieles hacen cola desde la madrugada del jueves anterior y durante todo el viernes para acceder al altar mayor de la Basílica y besar los pies de la imagen. Es tradición devocional que la primera petición hecha durante el besapiés se cumplirá, y que las tres peticiones que un fiel formule durante el besapiés son escuchadas de manera especial. Las colas kilométricas por las calles adyacentes al Santuario y la afluencia masiva de fieles constituyen uno de los espectáculos religiosos más singulares de Madrid.

- Novena preparatoria: en las semanas previas al Besapiés se celebra la solemne novena en la Basílica, con predicación cuaresmal, eucaristías vespertinas y actos devocionales específicos.

- Procesión de Miércoles Santo: durante la Semana Santa madrileña, la imagen de Jesús de Medinaceli sale en procesión solemne por las calles del centro histórico, siendo una de las procesiones más antiguas y multitudinarias del calendario procesional madrileño.

Otras fechas devocionales relevantes son el 14 de septiembre (Exaltación de la Santa Cruz), el primer viernes de cada mes (jornada tradicional del Cristo con eucaristías especiales y besapiés reducido), y las principales solemnidades del ciclo cuaresmal-pascual. La devoción cotidiana en la Basílica incluye la eucaristía diaria, el rezo del Rosario, las confesiones —muy demandadas en el Santuario—, el Vía Crucis tradicional en la iglesia, y el besamano-besapiés continuo de los fieles que acuden a hacer sus peticiones o dar gracias por intercesiones recibidas.

En el ámbito literario, musical y cultural, la devoción a Jesús de Medinaceli ha inspirado abundante producción hispánica: sermones cuaresmales, marchas procesionales (varias marchas históricas de la Semana Santa española están dedicadas al Cristo de Medinaceli), poesías, cantos populares, obras teatrales, y una amplia bibliografía histórica y hagiográfica desde el siglo XVII hasta la actualidad. La expresión popular "una cara como la de Jesús de Medinaceli" —para referirse a un rostro sereno y melancólico— es indicativa del arraigo de la iconografía cristológica en el imaginario colectivo español.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta principal de Jesús de Medinaceli? El primer viernes de marzo, con la celebración masiva del Besapiés en la Basílica. Miles de fieles hacen cola desde la madrugada anterior para acceder al altar mayor y besar los pies de la imagen. La devoción popular sostiene que las tres peticiones que se formulen durante el besapiés son escuchadas de manera especial. También se celebra el 14 de septiembre (Exaltación de la Santa Cruz) y todos los primeros viernes de mes.

¿Dónde está la Basílica de Jesús de Medinaceli? En la calle Jesús número 2, barrio de las Cortes de Madrid, en pleno corazón del Madrid de los Austrias, junto a la Carrera de San Jerónimo y muy próxima al Congreso de los Diputados y al Museo del Prado. El templo actual es de comienzos del siglo XX (inaugurado en 1930) y ocupa el enclave donde los duques de Medinaceli fundaron el convento capuchino en 1606.

¿Cuál es el origen de la advocación? La talla actual fue esculpida hacia 1615-1620 en un taller madrileño y llevada por los capuchinos españoles a su convento misional de La Mamora (actual Mehdia, Marruecos). Tras la caída del enclave en 1681 en manos del sultán Ismail de Marruecos, la imagen fue cautiva en Mequinez, y en 1682 fue rescatada tras negociaciones diplomáticas encabezadas por el rey Carlos II de España y por la Orden de los Trinitarios. Trasladada a Madrid, se entregó a los capuchinos para su culto público, y la devoción popular creció con extraordinaria rapidez.

¿Qué es el Besapiés del primer viernes de marzo? Es la tradición devocional más característica del culto a Jesús de Medinaceli. El primer viernes de marzo, decenas de miles de fieles hacen cola desde la madrugada anterior por las calles adyacentes a la Basílica para acceder al altar mayor y besar los pies de la imagen. La devoción popular sostiene que las tres peticiones formuladas durante el besapiés son escuchadas de manera especial. La tradición se remonta al siglo XVIII y se ha mantenido ininterrumpida hasta la actualidad, siendo una de las manifestaciones populares religiosas más multitudinarias del calendario devocional madrileño.

¿Quién custodia la Basílica? La Orden de los Frailes Menores Capuchinos (Provincia de Castilla), presente en el enclave desde la fundación del convento en 1606 por los duques de Medinaceli, con la interrupción de las décadas de exclaustración post-desamortización del siglo XIX y de la Guerra Civil. La comunidad capuchina mantiene la vida litúrgica del Santuario, la pastoral con los fieles, las confesiones y la custodia del patrimonio artístico y devocional.

¿Por qué se llama "de Medinaceli"? Por el apellido de los duques de Medinaceli, una de las principales casas nobiliarias del Reino de España, que en 1606 fundaron el convento capuchino de la calle Jesús donde después se estableció el culto a la imagen tras su rescate de Mequinez en 1682. El nombre "de Medinaceli" ha quedado consagrado como advocación específica del Cristo, aunque no tiene relación directa con la villa homónima de la provincia de Soria (Medinaceli), sino con el título ducal de la casa nobiliaria fundadora del convento madrileño.

¿Qué relación tiene la imagen con las Fuerzas Armadas españolas? El Ejército español ha mantenido tradicionalmente una especial devoción a Jesús de Medinaceli, con vinculaciones históricas que se remontan a la propia recuperación de la imagen en 1682, en la que participaron gestiones diplomático-militares de la Corona española. La Real, Muy Ilustre e Ilustrísima Congregación de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli integra tradicionalmente representación militar, y actos institucionales de las Fuerzas Armadas madrileñas suelen incluir presencia en la Basílica y participación en los actos devocionales del calendario.

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