San Fermín
San Fermín de Amiens · Fermín obispo y mártir

Tu luz se ha apagado · ¿Enciendes otra por alguien más?
Perfil y vida
San Fermín es una de las figuras más reconocibles del santoral hispánico, aunque muchas veces asociada más a la fiesta que a la biografía. La tradición lo hace nacer en la Pompaelo romana —la actual Pamplona— a finales del siglo III, hijo del noble Firmo. Bautizado por el sacerdote Honesto, discípulo de san Saturnino de Tolosa, se formó en la fe cristiana en la propia Toulouse y de allí partió como misionero al norte de la Galia. Fue el primer obispo de Amiens, donde murió mártir hacia el año 303, decapitado en la persecución de Diocleciano.
La tradición pamplonesa lo señala también como primer obispo de la propia Pamplona antes de partir a la Galia. La documentación histórica es escasa, pero el culto arraigó pronto y hondo, primero en Amiens y, desde el siglo XII, con especial fuerza en su ciudad natal.
Culto en Pamplona
El culto pamplonés a san Fermín comenzó a difundirse en 1186, cuando el obispo de Amiens envió una reliquia del santo al obispo Pedro de Artajona, en Pamplona. Aquel gesto abrió, tras siglos de olvido, una devoción propia que ha ido creciendo sin interrupción. En 1657 quedó proclamado oficialmente copatrón de Navarra junto con san Francisco Javier, y desde entonces comparten esa condición.
La imagen de san Fermín que se venera en Pamplona es una talla gótica de piedra policromada del siglo XV, revestida con casulla y capa dorada, mitra y báculo, y llevada a hombros por los cargadores de la parroquia. Se conserva en la capilla propia de la Iglesia de San Lorenzo, en pleno casco antiguo de Pamplona.
La fiesta del 7 de julio
El 7 de julio, festividad de san Fermín, se celebra en Pamplona una de las fiestas más conocidas del mundo. La víspera, el día 6, arranca oficialmente todo con el «chupinazo», el cohete disparado desde el balcón del Ayuntamiento a mediodía, entre miles de pañuelos rojos alzados en la plaza consistorial. El pañuelo rojo atado al cuello es, para muchos, memoria del martirio por decapitación del santo.
La mañana del 7, tras el encierro que recorre a diario las calles del casco antiguo desde los corrales de Santo Domingo hasta la plaza de toros, la ciudad se recoge para la Procesión de San Fermín, uno de los actos religiosos y populares mayores del calendario navarro. La imagen sale de la Iglesia de San Lorenzo acompañada por autoridades, gigantes y cabezudos, gaiteros, la Corporación Municipal, la Comparsa y miles de pamploneses. Tras la procesión se celebra la misa mayor.
Los Sanfermines se prolongan hasta el 14 de julio, con encierros diarios, actos populares, corridas de toros, música y multitud de tradiciones. El día 14, a medianoche, la ciudad se reúne en la plaza consistorial para cantar el «Pobre de mí», canción que despide oficialmente la fiesta hasta el año siguiente.
Devoción hoy
Más allá de la dimensión festiva, san Fermín sigue siendo patrón muy querido por los pamploneses. La imagen recibe visita continua en su capilla de San Lorenzo, y su nombre —Fermín, Fermina— es uno de los más difundidos en Navarra. Muchas parroquias, cofradías y hermandades del norte peninsular lo tienen por titular, y varias iglesias en Hispanoamérica —fundadas por navarros emigrantes— celebran su fiesta el 7 de julio con solemnidad especial.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta? El 7 de julio, festividad de san Fermín. La fiesta se enmarca en los Sanfermines, del 6 al 14 de julio.
¿Por qué es copatrón de Navarra? Fue proclamado oficialmente copatrón de Navarra en 1657, junto con san Francisco Javier. Ambos comparten desde entonces esa condición.
¿Por qué se lleva pañuelo rojo? La tradición popular vincula el pañuelo rojo atado al cuello con el martirio por decapitación del santo. Se anuda tras el chupinazo del día 6 y no se retira hasta el «Pobre de mí» del día 14.
¿Dónde se venera su imagen? En la capilla propia de San Fermín, dentro de la Iglesia de San Lorenzo, en el casco antiguo de Pamplona.
¿Es histórico? La tradición del santo es antiquísima y la documentación histórica es escasa, como en muchos santos de los primeros siglos. Su culto está atestiguado desde antiguo en Amiens y en Pamplona, y la fiesta del 7 de julio figura en el calendario litúrgico universal.
Ilumina a San Fermín
Enciende una luz durante cinco minutos. La estampa se ilumina como una vela mientras dura tu ofrenda.