San Francisco Javier

San Francisco Javier, Apóstol de las Indias y el Japón

San Francisco Javier
Retrato japonés anónimo, siglo XVII, Museo Municipal de Kobe · Wikimedia Commons · Dominio Público
JavierArchidiócesis de Pamplona-TudelaFiesta · 3 de diciembre

Perfil / vida

Francisco de Jasso Azpilicueta Atondo y Aznares de Javier, conocido universalmente como san Francisco Javier, nació en el Castillo de Javier, en Navarra, el 7 de abril de 1506, en una familia de la nobleza navarra vinculada al viejo reino independiente. Era el menor de cinco hermanos y perdió a su padre en la infancia, en un contexto histórico marcado por la anexión de Navarra a la Corona de Castilla en 1512, hecho que arruinó políticamente a su familia.

En 1525 marchó a París para completar sus estudios universitarios en la Sorbona, donde ejerció como profesor de filosofía en el Colegio de Beauvais. Allí, en los años 1530, conoció al joven Ignacio de Loyola, quien lo ganó decisivamente para la vida apostólica tras un largo proceso de amistad y discernimiento espiritual. Fue uno de los siete primeros compañeros que hicieron los votos de Montmartre en 1534, gesto fundacional de lo que en 1540 sería la Compañía de Jesús.

En 1540, tras el establecimiento canónico de la nueva orden, Francisco Javier fue enviado como misionero a las Indias Orientales portuguesas, embarcando desde Lisboa en 1541. Durante los once años siguientes recorrió una vastísima geografía apostólica: Mozambique, la India (con base en Goa), Malaca, las islas Molucas, Japón —donde entró en 1549, siendo el primer occidental que evangelizó ese país— y finalmente el sur de China. Falleció el 3 de diciembre de 1552 en la pequeña isla de Sancián, frente a las costas de Cantón, sin haber podido penetrar en el continente chino, meta última de su proyecto apostólico.

Su cuerpo, milagrosamente incorrupto, fue trasladado primero a Malaca y luego a Goa (India), donde se conserva desde 1554 en la Basílica del Bom Jesus. Fue canonizado en 1622, junto con san Ignacio de Loyola, y proclamado Patrono universal de las Misiones Católicas en 1927.

Origen y tradición

La memoria de san Francisco Javier se articula en la Iglesia como la del gran misionero moderno por antonomasia. Sus escritos —fundamentalmente su vastísima correspondencia epistolar, conservada críticamente en la serie Monumenta Historica Societatis Iesu— constituyen uno de los testimonios más ricos y complejos de la evangelización de Asia en el siglo XVI, con reflexiones teológicas, pastorales, etnográficas y espirituales de gran altura.

La tradición jesuítica lo presenta como el compañero más querido de san Ignacio, unido a él por una amistad juvenil que se transformó en fraternidad apostólica. Numerosos episodios y expresiones —el "Amigo Francisco", el "Da mihi animas" que compartían, el sueño premonitorio de Ignacio sobre las fatigas apostólicas de Javier— pertenecen a la mística fundacional de la Compañía.

La tradición navarra lo reconoce como uno de los dos grandes hijos del reino, junto con san Fermín, y como emblema de la fe hispánica proyectada universalmente. El Castillo de Javier, su casa natal, se ha convertido en el símbolo espiritual y territorial de la Navarra católica. Cada año miles de peregrinos hacen las tradicionales "Javieradas" —marchas de peregrinación al castillo— en los primeros fines de semana de marzo.

La imagen

La iconografía tradicional de san Francisco Javier lo representa como jesuita, con sotana negra y sobrepelliz o alba, en actitud misionera y con atributos distintivos que aluden a su labor: la cruz misionera, el báculo del peregrino, un globo terráqueo o mapa del mundo (subrayando su alcance geográfico), un libro (los Evangelios), o la imagen de la Virgen María a la que era especialmente devoto.

Otra iconografía frecuente lo muestra en actitud de éxtasis, con el pecho abierto o con las manos en el corazón, aludiendo a las conocidas experiencias místicas en las que pedía "basta, Señor, basta" ante la sobreabundancia de gracia interior. También es común la representación de su tránsito en la playa de Sancián, en actitud de agonía con los brazos abiertos y la mirada dirigida al Cielo, o mostrándose el cuerpo incorrupto en el sepulcro de Goa.

La imagen del retrato japonés del Museo Municipal de Kobe, procedente de la comunidad católica clandestina de Kiyotani, es una de las representaciones más singulares y valiosas del santo: pintada en Japón en el siglo XVII —cuando el cristianismo estaba proscrito—, es una síntesis única de arte oriental y espiritualidad occidental, y testimonio de la pervivencia clandestina de la fe entre los cristianos japoneses ("kakure kirishitan") tras la persecución.

El cuerpo incorrupto del santo, conservado en Goa desde 1554, es objeto de exposición pública periódica —tradicionalmente cada diez años— en la Basílica del Bom Jesus, con multitudinarias peregrinaciones internacionales.

Santuario

El principal santuario en España es el Castillo-Santuario de Javier, casa natal del santo, situado en la localidad homónima de Javier (Xabier en euskera), a unos 52 kilómetros de Pamplona, en la merindad de Sangüesa. Se trata de una fortaleza medieval de los siglos X-XI, edificada sobre un promontorio y ampliada en los siglos XIII-XIV por los ancestros del santo, que fue parcialmente derribada tras la conquista castellana de Navarra en 1516 por orden del cardenal Cisneros.

El conjunto actual, restaurado a comienzos del siglo XX por iniciativa de la duquesa de Villahermosa y confiado a la Compañía de Jesús, comprende el castillo restaurado, la basílica-santuario levantada anexa entre 1896 y 1901 (obra del arquitecto Ángel Goicoechea), un museo con biografía y objetos del santo, la hospedería del santuario y el Colegio-Casa de Espiritualidad.

En el castillo se conservan la torre del homenaje, la habitación tradicionalmente identificada como el lugar del nacimiento del santo, la capilla del Santo Cristo —imagen medieval de madera que, según la tradición, sudó sangre el mismo día de la muerte de Javier en Sancián—, y las estancias reconvertidas en museo. La basílica anexa alberga el altar mayor con el mosaico del santo misionando, las capillas laterales de temática javeriana y el pequeño museo epistolar.

El santuario es servido por la Compañía de Jesús desde 1901 y es sede de la conocida peregrinación anual de las Javieradas, así como de encuentros nacionales de espiritualidad ignaciana, congresos y actividades pastorales de la Archidiócesis de Pamplona-Tudela.

Otros santuarios javerianos destacados en el mundo son la Basílica del Bom Jesus en Goa (India), que custodia el cuerpo incorrupto del santo; y el Santuario de Sancián en la isla del mismo nombre, en el sur de China, donde entregó la vida.

Patronazgo

San Francisco Javier es copatrón de Navarra desde 1657, cuando las Cortes de Navarra lo eligieron patrono junto a san Fermín, en un procedimiento canónicamente sancionado que dio forma al doble patronato foral vigente hasta hoy. Su fiesta patronal se celebra el 3 de diciembre, aniversario de su tránsito.

En 1927 fue declarado Patrono universal de las Misiones Católicas, en atención al alcance planetario de su labor apostólica, título que había ostentado desde 1904 como Patrono de la Obra de la Propagación de la Fe. Es también patrono de numerosas diócesis y territorios de misión —particularmente en la India, Japón, Filipinas, Indonesia y otras naciones asiáticas—, así como de la Compañía de Jesús junto a san Ignacio, y de innumerables colegios, universidades, parroquias y asociaciones jesuíticas y misioneras en todo el mundo.

Es patrono también de la Curia Diocesana y de diversas hermandades y cofradías navarras, y titular de la Universidad Javeriana de Bogotá y de la Sophia University de Tokio, entre otras instituciones académicas jesuíticas de renombre internacional.

Culto y devoción

El culto javeriano tiene su expresión más popular en las Javieradas, peregrinaciones a pie al Castillo de Javier organizadas anualmente en los dos primeros fines de semana de marzo. Se trata de una tradición devocional que se remonta al año 1886, cuando la duquesa de Villahermosa convocó la primera peregrinación general a Javier; su forma actual se consolidó en las décadas siguientes hasta convertirse en la mayor concentración religiosa anual de Navarra, con decenas de miles de peregrinos cada año.

Las Javieradas tradicionales son dos: la primera, más participada, en el primer fin de semana de marzo, con marchas a pie desde Pamplona y otras localidades navarras hasta Javier (unos 52 kilómetros para los peregrinos que salen de la capital); la segunda, un fin de semana después, más íntima y centrada en la celebración litúrgica en el santuario. Ambas incluyen eucaristía multitudinaria, Vía Crucis, oración vocacional y jornadas de espiritualidad.

La fiesta litúrgica del 3 de diciembre se celebra con especial solemnidad en Javier —con eucaristía presidida por el arzobispo de Pamplona-Tudela—, en la Compañía de Jesús a nivel mundial, y en toda Navarra como jornada festiva patronal. En Goa (India), donde se conserva el cuerpo incorrupto, se celebra también con gran despliegue, incluyendo procesiones y celebraciones multiculturales.

La devoción cotidiana en el Santuario de Javier incluye la eucaristía diaria, el rezo del Rosario, la visita a la habitación natal y al Santo Cristo Sonriente, y ejercicios espirituales ignacianos según la Casa de Espiritualidad del santuario. Se organizan también encuentros vocacionales, retiros para jóvenes y peregrinaciones diocesanas y parroquiales durante todo el año.

Existe una notable tradición musical, literaria y devocional javeriana: la Marcha de San Francisco Javier, los cantos de romería, el Novenario Javeriano, y una extensa producción hagiográfica y biográfica desde el siglo XVII hasta la actualidad.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de san Francisco Javier? El 3 de diciembre, aniversario de su tránsito en la isla de Sancián en 1552. Es fiesta patronal en Navarra —copatrono junto a san Fermín— y celebración universal en la Compañía de Jesús y en las misiones católicas.

¿Qué son las Javieradas? Peregrinaciones anuales al Castillo-Santuario de Javier, celebradas los dos primeros fines de semana de marzo. La tradición se remonta a 1886 y se ha consolidado como la mayor concentración religiosa anual de Navarra, con marchas a pie desde Pamplona y otras localidades. Congrega decenas de miles de peregrinos cada año.

¿Dónde está su sepulcro? En la Basílica del Bom Jesus de Goa (India), donde reposa desde 1554 su cuerpo, considerado incorrupto. Es exhibido públicamente en exposiciones periódicas, tradicionalmente cada diez años, con multitudinarias peregrinaciones internacionales.

¿Por qué es Patrono de las Misiones Católicas? Por el alcance geográfico y espiritual sin precedentes de su labor apostólica: en apenas once años (1541-1552) recorrió África oriental, la India, el sudeste asiático, el archipiélago de las Molucas, Japón —siendo el primer occidental que evangelizó ese país— y los alrededores de China. Su método misionero —basado en el conocimiento de las lenguas locales, el respeto cultural y la formación de catequistas nativos— es considerado un modelo permanente para la misión católica moderna.

¿Qué relación tuvo con san Ignacio de Loyola? Fueron amigos íntimos y cofundadores de la Compañía de Jesús. Se conocieron como estudiantes en París en los años 1530 e Ignacio ganó decisivamente a Francisco para la vida apostólica. Ambos hicieron los votos fundacionales de Montmartre en 1534 y fueron canonizados juntos en 1622.

¿Cómo era el Castillo de Javier? Una fortaleza medieval de los siglos X-XI, ampliada por los ancestros del santo en los siglos XIII-XIV. Fue parcialmente derribado tras la conquista castellana de Navarra en 1516. El conjunto actual fue restaurado a comienzos del siglo XX por la duquesa de Villahermosa y confiado a la Compañía de Jesús, que lo custodia y anexa a la basílica-santuario levantada entre 1896 y 1901.

¿Qué es el Santo Cristo Sonriente de Javier? Una imagen medieval del Crucificado, en madera policromada, conservada en la capilla homónima del castillo. Según la tradición, sudó sangre en la mañana del 3 de diciembre de 1552, coincidiendo con la muerte del santo en Sancián, a miles de kilómetros. Es uno de los objetos más venerados del santuario y elemento central de la devoción javeriana.

Ilumina a San Francisco Javier

Enciende una luz durante cinco minutos. La estampa se ilumina como una vela mientras dura tu ofrenda.