San Ignacio de Loyola
San Ignacio de Loyola · Fundador de la Compañía de Jesús
Tu luz se ha apagado · ¿Enciendes otra por alguien más?
Perfil
Íñigo López de Loyola —san Ignacio de Loyola en su nombre religioso— es una de las grandes figuras del catolicismo del siglo XVI. Militar de origen guipuzcoano, converso tras una herida de guerra, peregrino, estudiante universitario, escritor espiritual y fundador de la Compañía de Jesús, dejó al morir una orden religiosa que en pocas décadas se convirtió en una de las principales fuerzas espirituales, educativas y misioneras del mundo católico. Su fiesta se celebra el 31 de julio, día de su muerte en Roma en 1556.
Vida
Nació hacia el 24 de octubre de 1491 en la Casa Torre de Loyola, en Azpeitia (Gipuzkoa), en una familia de la baja nobleza vasca. Se formó como paje al servicio del contador mayor del reino y después como soldado, y participó en la guerra de los Comuneros y en la defensa de Pamplona frente a las tropas francesas en 1521. Una bala de cañón le destrozó una pierna durante aquel asedio y le obligó a una larga convalecencia en la casa familiar.
Durante aquella convalecencia leyó una vida de Cristo y una recopilación de vidas de santos, únicos libros disponibles en la casa. La lectura le transformó por dentro. Decidió cambiar de vida y ponerse al servicio de Dios como caballero espiritual. En 1522 dejó Loyola y peregrinó a Montserrat, donde depositó su espada ante la Moreneta, y de allí a Manresa, donde pasó casi un año en oración, penitencia y experiencia mística intensa. Fruto de aquella etapa nacieron las líneas fundamentales de los *Ejercicios Espirituales*, uno de los libros de espiritualidad más influyentes de la historia cristiana.
Peregrinó después a Jerusalén, estudió gramática, filosofía y teología en Barcelona, Alcalá, Salamanca y París y fue reuniendo un grupo de compañeros. El 15 de agosto de 1534, en la iglesia parisina de Montmartre, siete de ellos —entre los que estaban san Francisco Javier y san Pedro Fabro— hicieron voto de servir en Tierra Santa o, si no era posible, de ponerse a disposición del Sumo Pastor de la Iglesia. De aquel grupo nació, tras varios años de discernimiento, la Compañía de Jesús, aprobada formalmente en 1540.
Ignacio fue elegido primer superior general y desde Roma dirigió la Compañía hasta su muerte, el 31 de julio de 1556. Fue beatificado en 1609 y canonizado en 1622, en la misma ceremonia que san Francisco Javier, santa Teresa de Jesús, san Isidro Labrador y san Felipe Neri.
Los Ejercicios Espirituales
El libro de los *Ejercicios Espirituales* es probablemente su aportación más duradera a la vida cristiana. No es un tratado teórico, sino un manual práctico para acompañar retiros de discernimiento y oración a lo largo de treinta días —o de tandas más breves—, estructurados en cuatro semanas que recorren pecado, vida de Cristo, Pasión y Resurrección. Pensado inicialmente para dirigir a personas concretas, se ha convertido con el tiempo en la principal escuela de discernimiento espiritual del catolicismo. Miles de casas de ejercicios en todo el mundo siguen ofreciendo hoy esta práctica.
La Compañía de Jesús
La Compañía de Jesús —los jesuitas— nació con una vocación misionera y disponible: sus miembros hacían, junto a los tres votos religiosos tradicionales, un cuarto voto de obediencia especial al Sumo Pastor «para cualquier misión». Desde Roma, Ignacio envió compañeros a Europa, Asia y América. San Francisco Javier evangelizó la India, Malaca y Japón. Los primeros jesuitas fundaron colegios y universidades por todo el continente y desempeñaron un papel decisivo en la vida intelectual y espiritual europea.
Patronazgos
San Ignacio de Loyola es patrono de la Compañía de Jesús, de Bizkaia y de Gipuzkoa, de los soldados, de los ejercicios espirituales y de numerosas instituciones educativas. En Azpeitia, el gran Santuario de Loyola —construido en estilo barroco churrigueresco alrededor de la Casa Santa donde nació— es el gran centro de peregrinación ignaciana. En 1991, con motivo del quinto centenario de su nacimiento, el santuario y toda la región vivieron un año jubilar de gran afluencia.
La fiesta del 31 de julio
El 31 de julio, día de la muerte de Ignacio, se celebra su fiesta en la Iglesia universal. En Loyola, la festividad reúne cada año a miles de peregrinos, con misa mayor en la Basílica y procesión al entorno de la Casa Torre. En Azpeitia y en el conjunto del País Vasco, la fecha es Día Grande, con actos religiosos, culturales y populares. Los colegios, universidades y obras jesuitas de todo el mundo celebran también su día grande en torno a esta fecha.
Preguntas frecuentes
¿Cuál era su nombre? De bautismo, Íñigo López de Loyola. Al reformarse en su vida y peregrinar, empezó a firmar como Ignatius —Ignacio—, tomando el nombre latino que había leído en las vidas de santos.
¿Cuándo se celebra su fiesta? El 31 de julio, día de su muerte en Roma en 1556. Es fecha grande para la Compañía de Jesús y para Gipuzkoa y Bizkaia, de las que es patrono.
¿Qué son los Ejercicios Espirituales? Un método práctico de oración y discernimiento que Ignacio fue madurando durante su estancia en Manresa. Se estructuran en cuatro semanas y son la base de la formación espiritual jesuita y de innumerables retiros católicos.
¿Dónde está el Santuario de Loyola? En Azpeitia (Gipuzkoa), en el País Vasco. Es un gran conjunto barroco construido alrededor de la Casa Torre familiar donde nació Ignacio, hoy conservada como Casa Santa dentro del santuario.
¿De qué es patrono? De la Compañía de Jesús, de Bizkaia y de Gipuzkoa, de los soldados y militares en general, de los ejercicios espirituales y de numerosas obras educativas y misioneras vinculadas a los jesuitas.
¿Por qué es tan importante para la Iglesia? Porque su reforma personal, sus *Ejercicios* y la Compañía que fundó marcaron de manera decisiva la vida espiritual, educativa y misionera del catolicismo desde el siglo XVI hasta hoy. Sus escritos siguen siendo de referencia obligada en la formación espiritual católica.
Ilumina a San Ignacio de Loyola
Enciende una luz durante cinco minutos. La estampa se ilumina como una vela mientras dura tu ofrenda.