Nuestra Señora de la Candelaria
Virgen de Candelaria · La Morenita de Canarias

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Perfil / vida
Nuestra Señora de la Candelaria es la advocación mariana bajo la que se venera en el archipiélago canario a la Santísima Virgen María, madre de Jesucristo, y particularmente en la Basílica-Real Santuario homónimo situado en el municipio de Candelaria, en la costa sudeste de la isla de Tenerife. La devoción se articula en torno a una talla mariana que representa a la Virgen sosteniendo al Niño Jesús y una candela o cirio en la mano, símbolo de la Presentación del Señor en el Templo cuarenta días después de la Navidad.
Como en el resto de las grandes advocaciones marianas hispánicas, "de la Candelaria" no designa a una persona distinta de la Virgen María, sino a la manifestación mariana vinculada a un enclave y a una iconografía específicos. El nombre "Candelaria" —del latín "candelaria" (relativa a las candelas)— hace referencia directa a la Presentación del Señor del 2 de febrero, festividad litúrgica en la que la Virgen María acude al Templo con el Niño Jesús para el rito judaico de la purificación, tradicionalmente celebrado con procesión de candelas encendidas.
La Virgen de la Candelaria es una de las advocaciones marianas más singulares del catolicismo hispánico, con una historia que se remonta a la época prehispánica del archipiélago canario: según la tradición, la imagen fue hallada a finales del siglo XIV o comienzos del XV por dos pastores guanches —población indígena bereber preexistente de las islas—, mucho antes de la evangelización cristiana de Canarias, en circunstancias milagrosas que quedaron consignadas por escrito en las crónicas de la conquista de Tenerife.
Origen y tradición
La tradición piadosa sitúa el hallazgo de la imagen hacia 1392-1400 (fechas aproximadas dadas por las crónicas más antiguas), en la playa de Chimisay, cerca del actual emplazamiento de la Basílica de Candelaria, en el reino guanche de Güímar. Según el relato consignado por el dominico Alonso de Espinosa en su célebre obra "Del origen y milagros de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Candelaria" (publicada en Sevilla en 1594), dos pastores guanches que conducían su rebaño por la playa observaron una figura misteriosa junto a las rocas que resultó ser una talla mariana desconocida.
Los guanches, que rendían culto a divinidades naturales sin conocer el cristianismo, trasladaron la imagen al mencey (rey) del reino de Güímar, quien la colocó en su propia casa y luego en una cueva conocida como Achbinico (Cueva de San Blas), donde recibió culto durante casi un siglo antes de la conquista cristiana de Tenerife (completada en 1496). La tradición añade que los propios guanches, sin haber recibido predicación cristiana previa, percibieron la sacralidad de la imagen y la trataron con reverencia especial, hasta el punto de que algunos historiadores han hablado de una "protocristianización" providencial del reino de Güímar antes de la llegada de los españoles.
Tras la conquista cristiana de Tenerife por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo en 1496, la imagen fue integrada plenamente en el culto católico y se construyó una primera ermita en el emplazamiento actual. En 1526 el emperador Carlos V confió el santuario a la Orden de Predicadores (Dominicos), que lo custodiaron ininterrumpidamente hasta la desamortización de Mendizábal en 1836, y a partir de 1922 nuevamente hasta la actualidad, siendo la comunidad dominica actual la responsable del culto y la pastoral en la Basílica.
La imagen original, considerada como talla policromada probablemente de origen bizantino o gótico traída por corrientes marinas desde alguna nave naufragada (según diversas hipótesis históricas), se perdió trágicamente el 7 de noviembre de 1826 en un temporal marítimo excepcional que arrasó el pueblo de Candelaria y arrastró la imagen al mar sin que fuera posible recuperarla. La imagen actual venerada en el santuario es una réplica realizada por el imaginero canario Fernando Estévez de Salas entre 1826 y 1830, siguiendo grabados, descripciones detalladas y bocetos previos de la original.
La imagen
La imagen actual, obra del imaginero orotavense Fernando Estévez de Salas (1788-1854), es una talla en madera de cedro policromada de aproximadamente 106 centímetros de altura, que representa a la Virgen María de pie sosteniendo al Niño Jesús en el brazo izquierdo y una candela verde en la mano derecha —el elemento iconográfico que da nombre a la advocación—, siguiendo fielmente los grabados y descripciones de la imagen original perdida en 1826.
La composición reproduce el modelo iconográfico tradicional consolidado a lo largo de los siglos previos: Virgen coronada, con manto y túnica policromados, en actitud maternal y hierática; el Niño Jesús aparece vestido, en actitud de bendición; y la candela verde en la mano derecha materna simboliza la luz de Cristo presentado en el Templo por la Virgen y por san José. Los colores tradicionales del manto y la túnica son verde y dorado, en línea con la iconografía primitiva de la advocación.
La imagen se venera revestida con ricos mantos triangulares bordados y con abundante ajuar de coronas, joyas y ornamentos, fruto de siglos de donaciones devocionales de los canarios y de las cofradías filiales. La corona actual es obra de orfebrería canaria realizada tras la coronación canónica del 13 de octubre de 1889, celebrada en solemne ceremonia presidida por el obispo Nivariense ante multitudes de peregrinos venidos de todas las islas del archipiélago.
La talla se conserva en el camarín de la Basílica-Santuario, tras el retablo mayor, en un espacio devocional de gran calidad artística, accesible a los peregrinos para el besamano tradicional. Es una de las imágenes marianas más veneradas de España y de todo el mundo hispánico, con vinculaciones históricas y devocionales especialmente estrechas con las regiones americanas de emigración canaria: Cuba, Venezuela, Uruguay, Texas (San Antonio) y Luisiana, donde la Virgen de Candelaria goza de amplia devoción como advocación mariana llevada por los colonos canarios de los siglos XVIII-XIX.
Santuario
La Basílica-Real Santuario de Nuestra Señora de la Candelaria se levanta en el municipio de Candelaria, en la costa sudeste de la isla de Tenerife, a orillas del océano Atlántico, a unos 20 kilómetros al sur de la capital insular Santa Cruz de Tenerife. El emplazamiento —en una explanada frente al mar dominada por las nueve célebres estatuas de bronce de los menceyes guanches que rodean la plaza— combina la belleza natural del litoral atlántico con el simbolismo cultural de la memoria histórica canaria pre y post hispánica.
El templo actual, construido entre 1949 y 1959, es una gran basílica de estilo neomudéjar-neocanario, con planta de tres naves, transepto, cúpula sobre el crucero y altas torres angulares, obra del arquitecto tinerfeño José Enrique Marrero Regalado. Sustituyó al templo anterior del siglo XVII, gravemente dañado por un incendio en 1789 y por sucesivas restauraciones, y por el propio temporal marítimo de 1826 que destruyó parte del pueblo y arrastró la imagen original al mar.
En el interior destacan el retablo mayor con el camarín de la Virgen, las capillas laterales dedicadas a diversas advocaciones marianas y santos vinculados al catolicismo canario, la magnífica sillería del coro, el órgano histórico y los frescos y decoración de la cúpula central. Anexo a la basílica se encuentra el convento dominico, con hospedería, claustro y espacios comunitarios de la comunidad religiosa custodia, así como el pequeño museo dedicado a la historia devocional y artística de la advocación.
En las inmediaciones del santuario se conserva también la histórica Cueva de San Blas (Achbinico), primer lugar de culto guanche de la imagen antes de la conquista cristiana de Tenerife, hoy pequeño oratorio integrado en el conjunto devocional. La cueva es visitada por los peregrinos como espacio de memoria del origen prehispánico de la devoción y como testimonio de la singularidad histórica del culto candelariense.
El santuario tiene rango canónico de Basílica Menor —concedido en 1959 con motivo de la inauguración del templo actual— y el título honorífico de "Real Santuario", conferido tradicionalmente por la Corona española por su relevancia devocional e histórica. Es custodiado por la Orden de Predicadores (Dominicos), presente en el enclave desde 1526 con la interrupción de las décadas de exclaustración post-desamortización.
Patronazgo
Nuestra Señora de la Candelaria es patrona canónica del Archipiélago de Canarias en su conjunto desde su declaración canónica del año 1867, ratificada posteriormente en múltiples ocasiones a lo largo del siglo XX y con la constitución de Canarias como Comunidad Autónoma en 1982. Es patrona principal de la isla de Tenerife, con celebración patronal insular solemne el 15 de agosto, y una de las dos advocaciones marianas mayores del archipiélago junto con Nuestra Señora del Pino, patrona de la Diócesis de Canarias (Gran Canaria y provincia oriental).
En el ámbito diocesano, es patrona de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna (Diócesis Nivariense), que comprende las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. Su celebración litúrgica principal es el 2 de febrero (Presentación del Señor / Candelaria) y el 15 de agosto (patronal insular tinerfeña), fechas ambas de gran solemnidad en toda la geografía diocesana.
En el ámbito municipal, es patrona canónica de Candelaria —municipio en cuyo término se encuentra la Basílica-Santuario—, con celebraciones patronales tradicionales. Es también titular de innumerables cofradías, hermandades filiales, parroquias, colegios y asociaciones religiosas canarias.
En el ámbito supranacional, la devoción a la Virgen de la Candelaria fue llevada por los emigrantes canarios de los siglos XVIII y XIX a numerosas regiones americanas, donde constituye advocación mariana consolidada: - Cuba: numerosas capillas y parroquias dedicadas, con fuerte arraigo en las regiones de mayor emigración canaria histórica. - Venezuela: la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Candelaria en Turmero (estado Aragua) y numerosas otras. - Uruguay: Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria de Montevideo, catedral primada del país. - Texas (EE.UU.): San Antonio y otras localidades fundadas por colonos canarios en el siglo XVIII. - Luisiana (EE.UU.): San Bernardo y otras localidades de colonización canaria.
Es también advocación central en las regiones sud americanas: la Virgen de la Candelaria de Copacabana (Bolivia) y la Mamacha Candelaria de Puno (Perú), aunque estas son devociones autónomas iberoamericanas, están conectadas históricamente con la advocación canaria original.
Culto y devoción
El culto candelariense se articula en torno a dos grandes ciclos festivos anuales:
- 2 de febrero (Candelaria / Presentación del Señor): fiesta litúrgica principal en el calendario católico universal y en la Basílica-Santuario, con eucaristía solemne, procesión de las candelas y celebración tradicional del rito de bendición de velas. Es el "día grande" litúrgico de la advocación, con carácter universal.
- 15 de agosto (Solemnidad de la Asunción / Patronal Tinerfeña): gran fiesta patronal de la isla de Tenerife y celebración multitudinaria en la Basílica-Santuario, con solemne eucaristía presidida por el obispo Nivariense, procesión de la imagen por las calles del pueblo de Candelaria, y participación multitudinaria de peregrinos venidos de todas las islas del archipiélago y de comunidades canarias del exterior.
El evento devocional más singular y multitudinario del año es la peregrinación insular tradicional del 14 de agosto, en la víspera de la fiesta patronal, con recorrido a pie desde diversos puntos de Tenerife —siendo especialmente célebre la peregrinación desde La Laguna, La Orotava y Santa Cruz de Tenerife— que congrega cada año a decenas de miles de peregrinos que hacen la ruta nocturna hasta llegar a la Basílica al amanecer del día 15.
Otras fechas devocionales relevantes son el 13 de octubre (aniversario de la coronación canónica de 1889), la Solemnidad de la Inmaculada Concepción del 8 de diciembre, y las principales fiestas del ciclo mariano católico. El santuario mantiene también la representación anual del "Auto Sacramental de la Aparición" en la playa de Chimisay, dramatización de la tradición del hallazgo de la imagen por los guanches, celebrada tradicionalmente el 14-15 de agosto en el marco de las fiestas patronales.
La devoción cotidiana en la Basílica incluye la eucaristía diaria, el rezo del Rosario, los cantos tradicionales candelarienses, el besamano al camarín y las peregrinaciones parroquiales, escolares y culturales de las diferentes islas del archipiélago y de las regiones de emigración canaria. La hospedería del convento dominico recibe grupos de peregrinos, ejercicios espirituales y encuentros de espiritualidad dominicana.
En el ámbito cultural, la devoción candelariense ha inspirado abundante producción literaria, musical y artística canaria: cantos populares, sorondongos (folclore tradicional dedicado a la Virgen), marchas procesionales, poesías, y una notable tradición pictórica y escultórica desde el siglo XVI. El escultor Fernando Estévez de Salas, autor de la imagen actual, es una de las figuras cumbre del arte religioso canario del siglo XIX.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta de la Virgen de la Candelaria? Dos fechas principales: el 2 de febrero (Presentación del Señor / Candelaria en el calendario litúrgico universal) y el 15 de agosto (patronal de la isla de Tenerife, con multitudinaria peregrinación insular y celebración solemne). Ambas son celebraciones mayores en la Basílica-Santuario y en toda Canarias.
¿Dónde está la Basílica de Candelaria? En el municipio de Candelaria, en la costa sudeste de la isla de Tenerife, a unos 20 kilómetros al sur de la capital insular Santa Cruz de Tenerife. El santuario está en una explanada frente al océano Atlántico, dominada por las nueve estatuas de bronce de los menceyes guanches que rodean la plaza principal.
¿Es la misma imagen que la que apareció a los guanches? No. La imagen original hallada por los guanches hacia 1392-1400 se perdió trágicamente el 7 de noviembre de 1826 en un temporal marítimo excepcional que arrasó el pueblo de Candelaria y arrastró la imagen al mar sin que fuera posible recuperarla. La imagen actual es una fidelísima réplica realizada por el imaginero canario Fernando Estévez de Salas entre 1826 y 1830, siguiendo grabados y descripciones detalladas de la original.
¿Qué relación tuvo la Virgen de Candelaria con los guanches? Central. Según la tradición piadosa y las crónicas más antiguas, la imagen fue hallada por dos pastores guanches en la playa de Chimisay hacia 1392-1400, casi un siglo antes de la conquista cristiana de Tenerife (completada en 1496). Los guanches del reino de Güímar, sin haber recibido predicación cristiana previa, veneraron la imagen en la Cueva de San Blas (Achbinico) durante décadas antes de la llegada de los conquistadores españoles, en un episodio único en la historia del catolicismo hispánico.
¿Por qué la Virgen lleva una candela? La candela verde en la mano derecha de la imagen es el elemento iconográfico que da nombre a la advocación y remite directamente a la festividad de la Presentación del Señor del 2 de febrero. En esa festividad se conmemora el rito judaico de purificación de la madre y presentación del primogénito al Templo, celebrado por la Virgen María cuarenta días después del nacimiento de Jesús. La tradición cristiana ha unido esta festividad con la procesión de candelas encendidas, y de ahí el nombre "Candelaria" y el elemento iconográfico central de la advocación.
¿Cuándo fue coronada canónicamente? El 13 de octubre de 1889, en solemne ceremonia presidida por el obispo Nivariense ante multitudes de peregrinos venidos de todas las islas del archipiélago canario. La coronación consagró definitivamente el patronazgo canónico sobre Tenerife y ratificó el arraigo devocional de la advocación en el catolicismo canario y en las comunidades americanas de emigración canaria.
¿Quién custodia el santuario? La Orden de Predicadores (Dominicos), presente en el enclave desde 1526 por decisión del emperador Carlos V, con la única interrupción de las décadas de exclaustración post-desamortización del siglo XIX. Desde 1922 la comunidad dominica ha restaurado su presencia en el santuario y mantiene la vida litúrgica, la pastoral con los peregrinos, la conservación del patrimonio artístico y devocional, y la hospedería para grupos.
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