Nuestra Señora del Pino

Virgen del Pino

Nuestra Señora del Pino
Ubayrbd · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 (2014)
Teror (Gran Canaria)Diócesis de Canarias (con sede en Las Palmas de Gran Canaria)Fiesta · 8 de septiembre (Natividad de la Virgen)

Perfil / vida

Nuestra Señora del Pino es la advocación mariana bajo la que se venera en Gran Canaria y en la Diócesis de Canarias a la Santísima Virgen María, madre de Jesucristo. La devoción se articula en torno a una pequeña talla mariana gótica entronizada en el camarín de la Basílica del Pino, en la Villa de Teror, en el centro geográfico de la isla de Gran Canaria. Constituye una de las dos advocaciones marianas mayores del archipiélago canario, junto con Nuestra Señora de la Candelaria, patrona del archipiélago y de Tenerife.

Como en el resto de las grandes advocaciones marianas hispánicas, "del Pino" no designa a una persona distinta de la Virgen María, sino a la manifestación mariana vinculada a un enclave y a un episodio concretos: el hallazgo tradicional de la imagen en la copa de un pino centenario en Teror el 8 de septiembre de 1481. El nombre "del Pino" —por el árbol donde se produjo el hallazgo— quedó consagrado como advocación específica del culto mariano grancanario desde los años inmediatamente posteriores a la conquista cristiana de la isla.

La Virgen del Pino es patrona canónica de Gran Canaria, de la Diócesis de Canarias —que comprende las provincias eclesiásticas de Las Palmas, con las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote—, y advocación mariana por excelencia de la provincia oriental del archipiélago canario. Su santuario es el principal centro de peregrinación mariana de la provincia de Las Palmas y el corazón espiritual del catolicismo grancanario.

Origen y tradición

La memoria histórica del culto se remonta al año 1481, en el contexto inmediatamente posterior a la conquista cristiana de Gran Canaria por la Corona de Castilla (completada en 1483 con la rendición de Ansite tras cinco años de campaña iniciada en 1478). Según la tradición piadosa consolidada por siglos de transmisión oral y consignada por escrito en las crónicas locales, la imagen apareció el 8 de septiembre de 1481 —festividad de la Natividad de la Virgen— en la copa de un pino centenario del valle de Terori (nombre indígena del actual Teror), acompañada de fenómenos luminosos que impresionaron a los primeros vecinos cristianos del lugar.

El hallazgo, verificado por las autoridades eclesiásticas de la naciente Iglesia grancanaria, fue interpretado como signo providencial de la implantación cristiana en la isla y del inicio de la evangelización de los indígenas canarios de Gran Canaria, que habían mantenido en el reino de Telde y en los cantones interiores una resistencia cultural y religiosa considerable ante el proceso de conquista. La devoción se consolidó con extraordinaria rapidez, dando lugar a la construcción de una primera ermita en el enclave del hallazgo y a la peregrinación multitudinaria de los vecinos de toda la isla.

La primera ermita de Nuestra Señora del Pino se documenta desde 1483, apenas dos años después del hallazgo tradicional, siendo el pino centenario donde apareció la imagen conservado como reliquia devocional hasta su caída natural el 6 de diciembre de 1684 —fecha en la que un temporal derribó el árbol tras dos siglos de veneración—. Los restos del pino se conservan como reliquia en el interior de la Basílica.

La tradición añade que la Virgen del Pino intercedió en múltiples ocasiones en favor de la isla en momentos de calamidad pública: sequías, epidemias, ataques piráticos —Gran Canaria fue víctima de importantes ataques berberiscos y holandeses en los siglos XVI y XVII—, y otras circunstancias adversas. Cada intercesión atribuida acrecentó la devoción popular y consolidó el patronazgo mariano sobre la isla.

Los estudios artísticos actuales datan la talla mariana en el estilo gótico tardío finalizado, atribuyéndola a finales del siglo XV en línea con la tradición del hallazgo de 1481. La proclamación canónica del patronazgo insular grancanario se ratificó formalmente en 1914, con motivo de la coronación canónica de la imagen celebrada el 22 de febrero de aquel año en ceremonia multitudinaria.

La imagen

La imagen venerada es una pequeña talla mariana en madera policromada, de aproximadamente 40 centímetros de altura, del estilo gótico tardío finalizado del siglo XV, con posteriores restauraciones e intervenciones a lo largo de los siglos. Presenta la peculiaridad iconográfica singular de ser una imagen bifronte —dos caras distintas—, con dos rostros trabajados independientemente en la misma pieza escultórica: uno considerado tradicionalmente como el rostro "original" (más antiguo) y otro añadido en época posterior con distinta expresión y factura.

Esta característica bifronte —única entre las grandes imágenes marianas españolas— ha generado a lo largo de los siglos diversas interpretaciones devocionales y estéticas: la tradición popular ha visto en las dos caras dos "estados" o "advocaciones" complementarias de la Virgen (misericordia y justicia, alegría y compasión), mientras que los estudios artísticos han propuesto explicaciones históricas relacionadas con restauraciones sucesivas o con intervenciones de imagineros distintos en épocas separadas. La imagen se venera habitualmente con uno de los dos rostros hacia los fieles, girándose ceremonialmente en fechas señaladas para permitir la contemplación del otro.

La talla representa a la Virgen María de pie sosteniendo al Niño Jesús en el brazo izquierdo, siguiendo el modelo iconográfico gótico tardío de la Virgen con el Niño. Se venera revestida con ricos mantos triangulares bordados y con abundante ajuar de coronas, joyas y ornamentos, fruto de siglos de donaciones devocionales de los grancanarios y de las cofradías filiales. La corona actual, obra de orfebrería canaria, conmemora la solemne coronación canónica del 22 de febrero de 1914.

La imagen se conserva en el camarín de la Basílica-Santuario, tras el retablo mayor, en un espacio devocional barroco de gran calidad artística, accesible a los peregrinos para el besamano tradicional. En las fechas centrales del calendario devocional —especialmente la Solemnidad Patronal del 8 de septiembre— la imagen es sacada en solemne procesión por las calles de Teror.

Santuario

La Basílica de Nuestra Señora del Pino se levanta en el centro histórico de la Villa de Teror, municipio del centro geográfico de Gran Canaria, a unos 22 kilómetros al noroeste de Las Palmas de Gran Canaria, capital insular. El emplazamiento —en un valle interior de la isla, a unos 570 metros de altitud, rodeado de barrancos y montañas del interior grancanario— combina la belleza natural del paisaje canario interior con el simbolismo devocional del enclave del hallazgo mariano de 1481.

El templo actual, de estilo neoclásico con torres angulares y planta basilical de tres naves, es fruto de sucesivas fases constructivas realizadas entre los siglos XVII y XX sobre el emplazamiento de la ermita primitiva del siglo XV. La construcción principal se desarrolló en el siglo XVIII, con las torres características añadidas a comienzos del siglo XX. En su interior destacan el retablo mayor barroco con el camarín de la Virgen, las capillas laterales dedicadas a diversas advocaciones marianas y santos vinculados al catolicismo canario, la reliquia de los restos del pino centenario del hallazgo, la magnífica sillería del coro y el órgano histórico.

El templo tiene rango canónico de Basílica Menor —concedido en 1966— y de Santuario Diocesano principal de la Diócesis de Canarias. Es custodiado por el clero diocesano en colaboración con la Real Hermandad Matriz del Pino, hermandad titular con siglos de historia que agrupa a los devotos principales de la advocación y organiza los principales actos del calendario devocional.

En las inmediaciones de la Basílica se encuentra la Plaza del Pino, principal espacio cívico de Teror, con edificios civiles y religiosos de gran valor histórico y arquitectónico, incluyendo el conjunto conventual de la Iglesia y Convento del Cister (dominicas) y numerosas casas señoriales grancanarias de los siglos XVII y XVIII con los característicos balcones tallados en madera canaria (tea). El conjunto histórico de Teror ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Comunidad Autónoma de Canarias.

Anexos a la Basílica se encuentran las dependencias parroquiales, el museo diocesano (con importante colección de arte religioso canario), la sede de la Real Hermandad Matriz y las dependencias de acogida de peregrinos. El santuario es visitado a diario por peregrinos grancanarios y por visitantes venidos de las otras islas canarias, del resto de España e internacionales.

Patronazgo

Nuestra Señora del Pino es patrona canónica de la isla de Gran Canaria y de la Diócesis de Canarias desde su declaración canónica formal ratificada a lo largo del siglo XX. Su fiesta principal es el 8 de septiembre, aniversario tradicional del hallazgo de 1481, celebrada con solemnidad universal en toda la geografía diocesana y en el conjunto de la provincia de Las Palmas.

Es también patrona canónica de la Villa de Teror —municipio en cuyo término se encuentra la Basílica-Santuario— y patrona de la Provincia de Las Palmas, que comprende las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Su patronazgo se extiende reconocidamente a las islas orientales del archipiélago canario, con especial arraigo devocional en Gran Canaria y con presencia menor pero significativa en Fuerteventura y Lanzarote.

Es titular de la Real Hermandad Matriz del Pino y de innumerables hermandades filiales, cofradías, parroquias, colegios y asociaciones religiosas grancanarias y canarias en general. Es advocación de referencia para las instituciones civiles y militares de Gran Canaria y de la provincia de Las Palmas, con reconocimientos honoríficos por parte del Ayuntamiento de Teror, del Cabildo de Gran Canaria y de otras corporaciones civiles insulares.

En el ámbito supranacional, la devoción a la Virgen del Pino está presente en las comunidades canarias emigradas a otras regiones españolas (particularmente Madrid, Cataluña, Andalucía) y a América (especialmente Cuba, Venezuela, Argentina y Uruguay, donde emigrantes canarios fundaron capillas y hermandades filiales bajo la advocación patronal grancanaria). La emigración canaria histórica a América ha extendido la devoción del Pino por múltiples enclaves de los antiguos territorios hispánicos.

Culto y devoción

El culto grancanario a la Virgen del Pino se articula en torno a la gran Solemnidad Patronal del 8 de septiembre, aniversario del hallazgo tradicional de 1481, con celebración litúrgica principal en la Basílica del Pino y con multitudinaria peregrinación insular. La celebración incluye novena preparatoria en la Basílica y en las principales parroquias diocesanas, solemne eucaristía presidida por el obispo de Canarias, procesión de la imagen por las calles del centro histórico de Teror, ofrenda floral y de productos del campo canario ("ofrenda a la Virgen"), y actos institucionales y festivos que se extienden varios días en torno a la fecha.

Uno de los actos más singulares y multitudinarios del año es la Peregrinación Insular tradicional que se organiza en los días previos al 8 de septiembre, con recorridos a pie desde diversos puntos de Gran Canaria —siendo especialmente célebre la peregrinación desde Las Palmas de Gran Canaria a Teror, con recorrido de unos 22 kilómetros que atraviesa el interior grancanario— que congrega cada año a decenas de miles de peregrinos venidos de toda la isla y del resto del archipiélago.

Otras fechas devocionales relevantes del calendario grancanario son el 22 de febrero (aniversario de la coronación canónica de 1914), la Solemnidad de la Asunción del 15 de agosto, el 8 de diciembre (Inmaculada Concepción), y las principales solemnidades del ciclo mariano católico. La devoción cotidiana en la Basílica incluye la eucaristía diaria, el rezo del Rosario, los cantos tradicionales canarios dedicados a la Virgen (folias, isas, malagueñas y otros géneros del folclore religioso canario), el besamano al camarín y las peregrinaciones parroquiales.

La tradicional "Ofrenda de Frutos" en el marco de las fiestas patronales es una de las manifestaciones populares más características del catolicismo grancanario: representantes de todos los municipios de la isla acuden a Teror con carrozas y productos típicos de sus tierras (frutas, verduras, quesos, vinos, artesanía, flores), ofreciéndolos a la Virgen en gesto de acción de gracias por las cosechas y por la protección insular. Es una expresión singular de la vinculación entre la devoción mariana y la identidad rural, agrícola e insular de Gran Canaria.

En el ámbito cultural, la devoción a la Virgen del Pino ha inspirado abundante producción literaria, musical y artística canaria: cantos populares, romerías, marchas procesionales, poesías dedicadas a la Virgen por autores canarios, y una notable tradición pictórica y escultórica desde el siglo XVI. La Sardina de la Virgen y otras manifestaciones del folclore religioso grancanario mantienen viva la memoria devocional del Pino.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de la Virgen del Pino? El 8 de septiembre, aniversario tradicional del hallazgo de la imagen en 1481. Es Solemnidad Patronal solemne en toda Gran Canaria y en la Diócesis de Canarias, con multitudinaria peregrinación insular a Teror y celebración litúrgica principal en la Basílica del Pino presidida por el obispo de Canarias.

¿Dónde está la Basílica del Pino? En el centro histórico de la Villa de Teror, municipio del centro geográfico de Gran Canaria, a unos 22 kilómetros al noroeste de Las Palmas de Gran Canaria, capital insular. Se accede fácilmente por carretera desde la capital y desde otros puntos de la isla. El conjunto histórico de Teror ha sido declarado Bien de Interés Cultural.

¿Cuál es el origen de la advocación? Según la tradición piadosa, la advocación se remonta al 8 de septiembre de 1481, cuando la imagen habría aparecido en la copa de un pino centenario del valle de Terori (actual Teror), acompañada de fenómenos luminosos que impresionaron a los primeros vecinos cristianos del lugar tras la conquista cristiana de Gran Canaria (completada en 1483). El pino centenario fue conservado como reliquia devocional hasta su caída natural el 6 de diciembre de 1684 en un temporal, y sus restos se conservan en el interior de la Basílica.

¿Es cierto que la imagen tiene dos caras? Sí. La Virgen del Pino es una imagen bifronte, con dos rostros trabajados independientemente en la misma pieza escultórica: uno considerado tradicionalmente como el rostro "original" (más antiguo) y otro añadido en época posterior con distinta expresión y factura. Es una peculiaridad iconográfica singular entre las grandes imágenes marianas españolas, y la tradición popular ha visto en las dos caras diferentes advocaciones o estados complementarios de la Virgen.

¿Cuándo fue coronada canónicamente? El 22 de febrero de 1914, en solemne ceremonia celebrada en Teror ante multitud de fieles y autoridades civiles y militares, presidida por el obispo de Canarias. La coronación consagró definitivamente el patronazgo canónico sobre Gran Canaria y ratificó la centralidad de la advocación en el catolicismo insular grancanario.

¿Qué es la Ofrenda de Frutos? Es una de las manifestaciones populares más características del catolicismo grancanario, celebrada en el marco de las fiestas patronales del 8 de septiembre. Representantes de todos los municipios de la isla acuden a Teror con carrozas y productos típicos de sus tierras (frutas, verduras, quesos, vinos, artesanía, flores), ofreciéndolos a la Virgen en gesto de acción de gracias por las cosechas y por la protección insular. Es una expresión singular de la vinculación entre devoción mariana e identidad rural y agrícola de Gran Canaria.

¿Qué papel tuvo la Virgen del Pino en la evangelización de Gran Canaria? Central según la tradición grancanaria. El hallazgo de la imagen en 1481 se produjo apenas dos años antes de la culminación de la conquista cristiana de la isla (1483 con la rendición de Ansite), y fue interpretado como signo providencial de la implantación cristiana y del inicio de la evangelización de los indígenas canarios (guanches grancanarios) que habían mantenido en el reino de Telde y en los cantones interiores una resistencia cultural y religiosa considerable. La devoción a la Virgen del Pino se consolidó rápidamente como advocación integradora entre las comunidades cristianas de origen castellano y las poblaciones indígenas cristianizadas de la isla.

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