Nuestra Señora de Valvanera

Virgen de Valvanera

Nuestra Señora de Valvanera
Muro de Aguas · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0 (2006)
Valvanera (Anguiano)Diócesis de Calahorra y La Calzada-LogroñoFiesta · Domingo siguiente al 8 de septiembre (Natividad de la Virgen)

Perfil / vida

Nuestra Señora de Valvanera es la advocación mariana bajo la que se venera en La Rioja a la Santísima Virgen María, madre de Jesucristo, y particularmente en el Monasterio Benedictino homónimo situado en el corazón de la Sierra de la Demanda, en el término municipal de Anguiano. La devoción se articula en torno a una talla románica en madera policromada, entronizada en el camarín del monasterio, y constituye la advocación mariana por excelencia de la Comunidad Autónoma de La Rioja.

Como en el resto de las grandes advocaciones marianas hispánicas, "de Valvanera" no designa a una persona distinta de la Virgen María, sino a la manifestación mariana que la tradición vincula al enclave homónimo. El nombre —"Valvanera"— procede etimológicamente del latín "Vallis Venaria" o "valle de las venas de agua" (por los múltiples manantiales de la sierra) o, según otra interpretación tradicional, "Vallis Beneraria" (valle de la veneración), en referencia a la sacralidad del lugar desde tiempo inmemorial.

La Virgen de Valvanera es patrona canónica de La Rioja desde su declaración civil autonómica en 1949 y su confirmación canónica en 1955, y advocación mariana oficial de la Comunidad Autónoma desde la constitución de esta como entidad político-administrativa independiente. El Monasterio de Valvanera —de tradición benedictina ininterrumpida durante casi mil años, con las inevitables interrupciones de las desamortizaciones del siglo XIX— es uno de los principales centros de espiritualidad monástica y de peregrinación mariana del norte peninsular.

Origen y tradición

La memoria histórica y hagiográfica del culto valvanerino se remonta al menos al siglo IX-X, en el contexto de la Reconquista y de la repoblación monástica de las tierras riojanas. La tradición piadosa, consolidada por siglos de transmisión oral y consignada por escrito en las crónicas monásticas medievales, narra el hallazgo de la imagen por un bandolero converso llamado Nuño Oñez —según algunas versiones— o por un ermitaño llamado Nuño de Toribio —según otras—, en el interior de un tronco hueco de roble en el paraje del actual monasterio.

Según el relato tradicional, este personaje —que habría llevado una vida disoluta antes de su conversión— se retiró al enclave montañoso de la sierra de la Demanda en busca de vida penitencial, y allí, a través de un enjambre de abejas y de una revelación mariana, fue guiado hasta el hueco de un antiguo roble donde encontró la pequeña imagen mariana. El descubrimiento, verificado por las autoridades eclesiásticas de la comarca, dio origen a la primera ermita del enclave y, en fecha ya documentada del año 1073, a la fundación del monasterio benedictino por Sancho II de Peñalén, rey de Navarra y Pamplona.

Los estudios artísticos actuales datan la actual talla mariana venerada en el monasterio en el siglo XI o XII, atribuyéndola al arte románico hispánico. La tradición sobre el hallazgo debe entenderse, por tanto, como una leyenda piadosa medieval que explicaba y ennoblecía el origen del culto en el enclave, sin verificación documental estricta anterior al establecimiento monástico documentado del siglo XI, en línea con muchas otras devociones marianas de la Reconquista y de los orígenes del monacato hispánico.

El monasterio fue afectado severamente por las desamortizaciones del siglo XIX (Mendizábal 1836), que expulsaron a la comunidad benedictina originaria y desmantelaron la vida monástica ininterrumpida de casi ocho siglos. Tras varias décadas de administración diocesana y de deterioro material del conjunto, la vida benedictina fue restaurada en 1883 por iniciativa del obispo de Calahorra, con la instalación de una nueva comunidad benedictina que ha continuado hasta la actualidad, integrada en la Congregación Benedictina de Solesmes-Silos.

La imagen

La imagen venerada es una talla románica en madera policromada, de aproximadamente 65 centímetros de altura, del tipo iconográfico Sedes Sapientiae, que representa a la Virgen María sedente en un trono sosteniendo al Niño Jesús sobre su pierna izquierda. La composición sigue el modelo iconográfico bizantino-medieval consolidado en el arte románico hispánico de los siglos XI y XII: María coronada, en actitud hierática y frontal, con el Niño sentado en el regazo sosteniendo un libro o una esfera del mundo en la mano izquierda y con la derecha en actitud de bendición.

La talla presenta rasgos característicos del arte románico riojano tardío: policromía sobrio-elegante, tratamiento estilizado de las vestiduras, expresión serena y contemplativa. La imagen, muy oscurecida por el paso de los siglos y por el humo de las velas votivas, aparece revestida en la práctica devocional habitual con ricos mantos triangulares bordados y con abundante ajuar de coronas, joyas y ornamentos donados por los devotos y por la Cofradía titular a lo largo de los siglos.

La corona que corona la imagen conmemora la solemne coronación canónica celebrada el 15 de octubre de 1930, en ceremonia multitudinaria presidida por el obispo de Calahorra ante multitud de peregrinos venidos de toda La Rioja y de las regiones vecinas. La ceremonia se realizó en el marco de las grandes celebraciones marianas que jalonaron el segundo cuarto del siglo XX en las diócesis españolas, y consagró definitivamente el patronazgo canónico de la Virgen de Valvanera sobre La Rioja.

La imagen se conserva en el camarín del monasterio, tras el retablo mayor de la iglesia monástica, en un espacio devocional barroco de gran calidad artística, accesible a los peregrinos para el besamano tradicional. En algunas fechas señaladas y con ocasión de peregrinaciones excepcionales, la imagen es trasladada solemnemente por las poblaciones riojanas o presentada a la veneración pública en la Concatedral de Santa María de la Redonda de Logroño, capital de la Comunidad Autónoma.

Santuario

El Monasterio de Santa María de Valvanera se levanta en el corazón de la Sierra de la Demanda, en el término municipal de Anguiano, en un valle interior aislado del ruido y la actividad de las poblaciones cercanas, a unos 1000 metros de altitud, en un enclave de gran belleza natural rodeado de bosques centenarios de robles, hayas y coníferas. El emplazamiento —de acceso por carretera de montaña desde Anguiano— sigue la tradición benedictina del monasterio en enclave apartado y contemplativo, en línea con el ideal originario de la vida monástica de "ora et labora" en el silencio de la naturaleza.

El conjunto arquitectónico actual es fruto de una compleja historia constructiva que se remonta al siglo XI, con sucesivas fases románica, gótica, renacentista y barroca, hasta las reformas y restauraciones realizadas tras la restauración benedictina de 1883. El templo monástico principal presenta planta románica del siglo XI en su núcleo original, con las ampliaciones góticas y renacentistas de los siglos posteriores. En su interior destacan el retablo mayor barroco, el camarín de la Virgen, la sillería del coro, el órgano histórico y las capillas laterales dedicadas a diversas advocaciones marianas y santos benedictinos.

Anexo al templo monástico se encuentra el conjunto monástico propiamente dicho: el claustro, la sala capitular, el refectorio, la biblioteca y las dependencias comunitarias, así como la hospedería para peregrinos y grupos de espiritualidad. El monasterio conserva un notable patrimonio artístico —códices miniados medievales, orfebrería litúrgica, tejidos, colecciones de exvotos— así como un notable conjunto etnográfico y cultural vinculado a la vida monástica benedictina y a la tradición devocional valvanerina.

La comunidad benedictina custodia del monasterio pertenece a la Congregación de Solesmes-Silos, con vida monástica plena según la Regla de San Benito: Oficio Divino cantado en gregoriano, eucaristía diaria conventual, vida comunitaria de "ora et labora" con trabajo agrícola y artesanal (destacando la elaboración del célebre licor de Valvanera, producto tradicional del monasterio), y hospedería con acogida de peregrinos, grupos parroquiales y personas en búsqueda espiritual.

El santuario es también uno de los principales espacios naturales protegidos de La Rioja, integrado en el Parque Natural de la Sierra de la Demanda, con enclaves de gran valor botánico, zoológico y paisajístico. Los senderos y caminos de peregrinación al monasterio son itinerarios de gran belleza natural y de tradición devocional secular, con especial notoriedad la subida a pie desde Anguiano al Monasterio, tradición riojana muy arraigada.

Patronazgo

Nuestra Señora de Valvanera es patrona canónica de La Rioja desde su declaración civil como patrona regional en 1949 —por acuerdo de la Diputación Provincial de Logroño— y su confirmación canónica en 1955. Con la constitución de La Rioja como Comunidad Autónoma en 1982, el patronazgo civil y eclesiástico se ratificó como advocación religiosa oficial de la Comunidad Autónoma, siendo reconocida como patrona regional por excelencia.

Su fiesta principal se celebra el domingo siguiente al 8 de septiembre (Natividad de la Virgen), fecha en la que se celebra en el monasterio la Solemnidad Patronal con solemne eucaristía presidida por el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, procesión de la imagen por el entorno del monasterio, y multitudinaria peregrinación de los riojanos y devotos venidos de las regiones vecinas.

En el ámbito diocesano, es patrona canónica de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño —diócesis que comprende la totalidad de la Comunidad Autónoma de La Rioja—, con celebración litúrgica solemne en toda la geografía diocesana. Es titular de la Cofradía de Nuestra Señora de Valvanera y de innumerables hermandades filiales, parroquias, cofradías y asociaciones piadosas riojanas.

En el ámbito local, es patrona municipal de Anguiano —municipio en cuyo término se encuentra el monasterio— y advocación reconocida en numerosas poblaciones de la Sierra de la Demanda y del valle del Najerilla, con celebraciones patronales locales y peregrinaciones parroquiales al monasterio. Es también advocación patronal de instituciones civiles y militares riojanas, y de asociaciones tradicionales de la comunidad autónoma.

En el ámbito supranacional, la devoción a la Virgen de Valvanera está presente en las comunidades riojanas emigradas a otras regiones españolas (particularmente Madrid, Cataluña y País Vasco) y a América. En México y en varios estados de la República mexicana existe notable arraigo devocional valvanerino, resultado de la emigración riojana de los siglos XVIII y XIX; la fiesta de la Virgen de Valvanera se celebra en el estado mexicano de Sonora el 21 de noviembre, con solemnidad especial en las poblaciones fundadas o influidas por colonos riojanos.

Culto y devoción

El culto valvanerino se articula en torno al ciclo litúrgico anual del monasterio, con la vida monástica benedictina como marco cotidiano de oración y liturgia. La comunidad benedictina celebra a diario el Oficio Divino cantado en gregoriano según la tradición monástica —Vigilias, Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas— y la eucaristía conventual, siempre abiertas a la participación de los peregrinos y visitantes del monasterio.

La fiesta principal es el domingo siguiente al 8 de septiembre (Natividad de la Virgen), con solemne eucaristía presidida por el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño y con multitudinaria peregrinación regional. La celebración incluye novena preparatoria en las principales parroquias diocesanas, actos litúrgicos solemnes en el monasterio, procesión de la imagen por el entorno monástico, ofrenda floral de los riojanos y celebraciones festivas populares.

Otras fechas relevantes del calendario devocional valvanerino son la Solemnidad de la Asunción del 15 de agosto, la Natividad de la Virgen del 8 de septiembre, la memoria de Nuestra Señora del Rosario del 7 de octubre —con especial vinculación monástica—, la Solemnidad de la Inmaculada Concepción del 8 de diciembre, y las principales fiestas del ciclo mariano-cristológico católico.

La devoción cotidiana en el monasterio incluye la participación en el Oficio Divino cantado por la comunidad benedictina —momento devocional muy valorado por los peregrinos y buscadores espirituales—, la eucaristía conventual, el rezo del Rosario, el besamano al camarín, y la práctica muy arraigada de la ofrenda de exvotos, sufragios y peticiones de intercesión.

Las peregrinaciones a Valvanera constituyen una tradición muy arraigada del catolicismo riojano y del norte peninsular. Destacan las peregrinaciones anuales de las distintas comarcas y municipios de La Rioja, las peregrinaciones diocesanas y las peregrinaciones a pie desde Anguiano al monasterio, con recorridos por caminos tradicionales de gran belleza natural en la sierra de la Demanda. La hospedería del monasterio recibe también numerosos grupos parroquiales, escolares, culturales y de espiritualidad para retiros, ejercicios espirituales y estancias contemplativas.

En el ámbito cultural, la devoción valvanerina ha inspirado abundante producción literaria, musical y artística riojana: gozos y cantos populares, marchas procesionales, poesías dedicadas a la Virgen por autores riojanos, y una amplia bibliografía histórica y hagiográfica desde el siglo XI hasta la actualidad.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de la Virgen de Valvanera? El domingo siguiente al 8 de septiembre (Natividad de la Virgen), fecha en la que se celebra la Solemnidad Patronal en el monasterio con solemne eucaristía presidida por el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño y multitudinaria peregrinación regional de los riojanos. En México, en el estado de Sonora, la fiesta se celebra el 21 de noviembre por tradición local de las comunidades de origen riojano.

¿Dónde está el Monasterio de Valvanera? En el corazón de la Sierra de la Demanda, en el término municipal de Anguiano, La Rioja, en un valle interior a unos 1000 metros de altitud. Se accede por carretera de montaña desde Anguiano (a unos 15 kilómetros del monasterio), tomando la carretera LR-435. El enclave está integrado en el Parque Natural de la Sierra de la Demanda y es de gran belleza paisajística.

¿Cuál es el origen de la advocación? Según la tradición piadosa, la advocación se remonta al siglo IX-X, cuando un bandolero converso llamado Nuño Oñez (o un ermitaño Nuño de Toribio, según otras versiones) habría descubierto la pequeña imagen mariana en el interior de un tronco hueco de roble en el paraje del actual monasterio. El monasterio benedictino fue fundado formalmente en 1073 por el rey Sancho II de Peñalén, y desde entonces se ha mantenido —con las inevitables interrupciones de las desamortizaciones del siglo XIX— casi mil años de presencia monástica continua.

¿Qué significa "Valvanera"? El nombre —"Valvanera"— procede etimológicamente del latín "Vallis Venaria" o "valle de las venas de agua" (por los múltiples manantiales de la sierra), o según otra interpretación tradicional "Vallis Beneraria" (valle de la veneración), en referencia a la sacralidad del lugar desde tiempo inmemorial. La primera interpretación es la más aceptada por los estudios etimológicos modernos.

¿Cuándo fue coronada canónicamente? El 15 de octubre de 1930, en solemne ceremonia presidida por el obispo de Calahorra ante multitud de peregrinos venidos de toda La Rioja y de las regiones vecinas. La coronación consagró definitivamente el patronazgo canónico de la Virgen de Valvanera sobre La Rioja, aunque la declaración civil como patrona regional se produjo posteriormente en 1949 y su confirmación canónica en 1955.

¿Quién custodia el monasterio? Una comunidad benedictina integrada en la Congregación de Solesmes-Silos, que restauró la vida monástica en el monasterio en 1883 tras las décadas de abandono derivadas de las desamortizaciones del siglo XIX. La comunidad mantiene vida monástica plena según la Regla de San Benito, con Oficio Divino cantado en gregoriano, eucaristía diaria conventual y hospedería para peregrinos y grupos de espiritualidad.

¿Qué es el licor de Valvanera? Es un licor tradicional elaborado por la comunidad benedictina del monasterio desde hace siglos, a base de plantas aromáticas y medicinales de la Sierra de la Demanda maceradas en aguardiente vínico. Constituye uno de los productos artesanales más característicos de La Rioja y una de las principales actividades económicas que sostienen la vida monástica del cenobio. Se comercializa en la tienda del monasterio y en establecimientos especializados de la Comunidad Autónoma.

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