San Toribio Romo
Santo Toribio Romo González · Mártir Cristero · Patrono del migrante

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Perfil y vida
Toribio Romo González nació el 16 de abril de 1900 en la aldea de Santa Ana de Guadalupe, pequeño núcleo rural del municipio de Jalostotitlán, en los Altos de Jalisco. Fue el cuarto de nueve hermanos en una familia campesina profundamente cristiana. Ingresó muy joven en el seminario auxiliar de San Juan de los Lagos y después en el seminario mayor de Guadalajara. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1922, con apenas 22 años.
Sirvió como coadjutor en varias parroquias del arzobispado de Guadalajara y, ya iniciada la persecución religiosa, en un momento particularmente peligroso —cuando en México estaba prohibido el culto público— fue destinado a la parroquia de Tequila (Jalisco), uno de los lugares donde con mayor dureza operaban las autoridades civiles y militares contra los sacerdotes.
Allí atendió, escondido en el sótano de una fábrica de tequila, a los fieles de la parroquia y de las rancherías vecinas, celebrando misa clandestina, escuchando confesiones, bautizando y catequizando de noche. La madrugada del 25 de febrero de 1928 fue sorprendido por soldados federales, que dispararon contra él mientras rezaba su oración de la mañana. Cayó abatido en brazos de su hermana María, la cual le acompañaba en su labor pastoral. Sus últimas palabras, según la tradición transmitida por la familia y por los vecinos, fueron el grito cristero: «¡Viva Cristo Rey!».
Beatificación y canonización
Toribio Romo fue beatificado el 22 de noviembre de 1992 y canonizado el 21 de mayo de 2000, junto con san Cristóbal Magallanes y otros 24 mártires mexicanos de la Guerra Cristera. La fiesta litúrgica del grupo se celebra el 21 de mayo, dentro del calendario de la Iglesia universal.
Patronazgo de los migrantes
Aunque la devoción a santo Toribio Romo estaba viva en Jalisco desde su martirio, su nombre alcanzó una difusión extraordinaria a partir de los años 70 del siglo XX en relación con los migrantes mexicanos. Empezaron a circular numerosos testimonios de personas de los Altos de Jalisco —una región marcada por la emigración a Estados Unidos— que aseguraban haber sido ayudadas en su travesía por un sacerdote joven, de piel clara y ojos azules, que aparecía de noche en el desierto o en momentos críticos, les daba agua, orientación o cobijo, y desaparecía después. Al regresar a México y agradecer al sacerdote en la parroquia de la que aquel decía proceder, muchos migrantes se encontraron con que el hombre que les había ayudado había muerto casi medio siglo antes: era la fotografía del padre Toribio Romo, venerado en Santa Ana de Guadalupe como mártir cristero.
De aquellos relatos —transmitidos en las comunidades de los Altos, en las cocinas de las casas y en las tiendas de emigrados— nació una devoción masiva a santo Toribio como patrono de los migrantes mexicanos, muy especialmente de los indocumentados que cruzan la frontera con Estados Unidos.
El Santuario de Santa Ana de Guadalupe
En Santa Ana de Guadalupe, el pequeño pueblo donde nació el santo, se levantó el Santuario de Santo Toribio Romo, en el que reposan sus restos en una urna de bronce. El santuario recibe cada año más de un millón de peregrinos, muchos de ellos migrantes o familiares de migrantes que acuden a pedir la protección del santo en el camino o a agradecer travesías culminadas. La casa natal del santo, contigua al santuario, se conserva como museo. Junto al templo se ha ido formando una pequeña ciudad de peregrinos, con hospedería, capillas menores, tiendas de recuerdos y espacios de acogida.
Devoción hoy
Santo Toribio Romo es hoy una de las figuras más queridas del catolicismo popular mexicano y estadounidense. Su imagen —joven sacerdote con sotana, cíngulo negro y una mirada serena— preside oratorios en hogares, tiendas, camiones, restaurantes mexicanos, taquerías y talleres de todo México y del suroeste de Estados Unidos. Su nombre aparece en decenas de parroquias, capillas y escuelas fundadas por la diáspora mexicana. La devoción se extiende a lo largo de los caminos de emigración, desde los pueblos de los Altos de Jalisco hasta los estados de California, Texas, Illinois, Nueva York o Georgia.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra su fiesta? El 21 de mayo, dentro de la fiesta común de los Mártires Mexicanos (san Cristóbal Magallanes y compañeros), en la que fue canonizado en el año 2000. En su santuario y en las devociones populares, la fecha del 25 de febrero —día de su martirio— es también muy señalada.
¿Por qué es patrono de los migrantes? Por los numerosos testimonios de migrantes mexicanos —especialmente de los Altos de Jalisco— que a partir de los años 70 aseguraron haber sido ayudados en su travesía por un sacerdote joven que resultó ser, al reconocer la fotografía en la parroquia, el padre Toribio Romo, muerto casi medio siglo antes. La devoción se extendió con fuerza en las comunidades mexicanas de emigrantes en Estados Unidos.
¿Dónde está su santuario? En Santa Ana de Guadalupe, un pequeño núcleo rural del municipio de Jalostotitlán, en los Altos de Jalisco, donde el santo nació en 1900 y donde hoy reposan sus restos.
¿Cómo murió? Fue asesinado por soldados federales el 25 de febrero de 1928, en la parroquia de Tequila (Jalisco), durante la Guerra Cristera, cuando el culto católico público estaba prohibido en México. Sus últimas palabras, según la tradición, fueron «¡Viva Cristo Rey!».
¿Cuántos peregrinos recibe cada año? Más de un millón, muchos de ellos migrantes o familiares de migrantes que acuden a pedir la protección del santo en la travesía o a agradecer travesías culminadas.
¿Está reconocido oficialmente como patrono de los migrantes? El patronazgo eclesial oficial universal no incluye ese título específico. Es un patronazgo popular, ampliamente reconocido en la devoción pastoral de las diócesis mexicanas fronterizas y de las comunidades mexicanas en Estados Unidos.
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