Señor de los Milagros
Señor de los Milagros de Lima · Cristo Morado · Cristo de Pachacamilla · Cristo de las Nazarenas

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Perfil / vida
El Señor de los Milagros, conocido popularmente como Cristo Morado, Cristo de Pachacamilla o Cristo de las Nazarenas, es una advocación cristológica bajo la que se venera en el Santuario y Monasterio de Las Nazarenas de Lima —en el histórico barrio limeño de Pachacamilla— a Jesucristo crucificado. Se articula en torno a una imagen mural pintada al fresco hacia 1651 sobre un muro de adobe por un esclavo negro angoleño, según la tradición peruana consolidada, y considerada milagrosa desde el gran terremoto de Lima del 13 de noviembre de 1655, en el que el muro con la imagen permaneció intacto mientras el resto del recinto se derrumbaba.
Como en otras advocaciones cristológicas hispanoamericanas, "Señor de los Milagros" no designa una figura teológica distinta de Jesucristo, sino la imagen específica y el enclave histórico vinculados al culto. El nombre "de los Milagros" hace referencia directa a los prodigios atribuidos a la imagen desde el episodio del terremoto de 1655 y consolidados por siglos de intercesiones milagrosas atribuidas por la piedad popular peruana. El "Cristo Morado" alude al color morado de la túnica que reviste la imagen procesional, color que da también nombre al llamado "Mes Morado" (mes de octubre) del calendario devocional peruano.
El Señor de los Milagros es la advocación cristológica identitaria del catolicismo peruano y una de las devociones cristológicas más multitudinarias del mundo cristiano contemporáneo. La procesión anual del "Mes Morado" —celebrada durante todo el mes de octubre con procesiones principales el 18, 19, 28 de octubre y 1 de noviembre— es considerada la mayor manifestación religiosa popular católica de América Latina y del mundo cristiano contemporáneo, congregando cada año entre uno y dos millones de peregrinos en las calles del centro histórico de Lima.
Origen y tradición
La memoria histórica de la advocación se remonta al año 1651, en el contexto del virreinato del Perú colonial y de la sociedad limeña del siglo XVII. Lima, capital del Virreinato del Perú desde 1543, había desarrollado durante el siglo XVI-XVII una sociedad multiétnica compleja, con población indígena, criolla, mestiza, esclava (mayoritariamente afro), religiosa y europea, integrada en el sistema colonial hispánico.
Según la tradición peruana consolidada por siglos de transmisión oral y documentada por escrito desde el propio siglo XVII, hacia 1651 un esclavo negro angoleño (identificado por algunas fuentes como Benito o Pedro Falcón, otras fuentes le dejan anónimo) perteneciente a la Cofradía de los Negros de Pachacamilla —confraternidad piadosa integrada por esclavos afroperuanos del barrio limeño homónimo— pintó al fresco sobre un muro de adobe del recinto cofrade una imagen de Cristo crucificado, siguiendo la iconografía tradicional cristológica hispanoamericana.
La imagen mural fue objeto de devoción cofrade local durante los años siguientes, sin especial relevancia extra-cofrade. El acontecimiento decisivo se produjo el 13 de noviembre de 1655, cuando un terremoto de gran magnitud (estimado en 8+ grados) sacudió Lima destruyendo buena parte de la ciudad. En el recinto cofrade de Pachacamilla, todas las estructuras se derrumbaron, salvo milagrosamente el muro de adobe que contenía la imagen del Cristo, que quedó intacta en medio de las ruinas. El hecho fue interpretado como signo sobrenatural y dio inicio al gran culto público al Cristo de Pachacamilla.
En los años siguientes, la devoción popular al Cristo milagroso creció rápidamente. Nuevos terremotos limeños (particularmente el gran terremoto del 20 de octubre de 1687, en el que la imagen volvió a quedar intacta) consolidaron el carácter milagroso atribuido por la piedad popular. Diversas intercesiones atribuidas en calamidades públicas (epidemias, terremotos, hambres) ratificaron la centralidad devocional del culto.
En 1687, tras el segundo gran terremoto, el virrey del Perú Melchor de Navarra y Rocafull, duque de la Palata, autorizó formalmente la primera procesión pública del Cristo por las calles de Lima, en acto de acción de gracias. Desde entonces, la procesión anual del Cristo de los Milagros (conocido ya con este nombre popular) se ha celebrado ininterrumpidamente cada mes de octubre durante casi tres siglos y medio, convirtiéndose en la principal manifestación religiosa popular del catolicismo peruano.
En 1720, la beata peruana Antonia Lucía del Espíritu Santo (María Antonia Lucía Maldonado González, 1646-1709) fundó el Monasterio de las Nazarenas Carmelitas Descalzas, comunidad religiosa contemplativa dedicada específicamente al culto y custodia de la imagen milagrosa. Desde entonces, la comunidad nazarena carmelita ha custodiado ininterrumpidamente el santuario y ha promovido la difusión del culto en todo el ámbito hispanoamericano.
Los estudios artísticos actuales datan el mural en el arte popular cristológico colonial peruano del siglo XVII, en línea con la tradición del origen atribuido al esclavo angoleño de 1651. La imagen procesional que se saca en las procesiones de octubre no es el propio mural (que permanece en el altar mayor del Santuario), sino una réplica escultórica sobre andas de plata, obra del siglo XVIII, que reproduce fielmente la iconografía del mural original.
La imagen
La imagen matriz venerada es un mural cristológico pintado al fresco sobre pared de adobe, del arte popular colonial peruano del siglo XVII (atribuido tradicionalmente al esclavo angoleño de 1651), que representa a Jesucristo crucificado con la iconografía tradicional cristológica hispanoamericana. La composición sigue el modelo canónico del Cristo crucificado: figura frontal, brazos abiertos, cabeza inclinada, corona de espinas, herida del costado, con el letrero INRI sobre la cruz.
El mural presenta los rasgos característicos del arte popular cristológico colonial peruano: expresividad dramática típica del barroco hispanoamericano, tratamiento popular-artesanal de la técnica pictórica al fresco, policromía elegante en tonos morados, dorados y rojos que evocan la Pasión de Cristo, y una singular integración con la arquitectura de adobe característica del Lima colonial. La conservación del mural durante casi cuatro siglos de exposición y de terremotos limeños es en sí misma parte del carácter milagroso atribuido al culto.
La imagen procesional utilizada en las grandes procesiones de octubre —conocida como el "Cristo de Andas" o "Cristo de las Nazarenas"— es una réplica escultórica sobre andas de plata, obra del arte colonial peruano del siglo XVIII, que reproduce fielmente la iconografía del mural original. Las andas de plata, con la imagen del Cristo revestida con la característica túnica morada (color que da nombre al "Mes Morado"), constituyen uno de los conjuntos procesionales más valiosos del arte religioso hispanoamericano, con peso total superior a las 2 toneladas.
Anexa a la imagen del Cristo, en el mural del Santuario y en las andas procesionales, se conserva también una imagen de la Virgen de la Nube (advocación mariana andina), que acompaña al Cristo en las procesiones. La conjunción devocional del Señor de los Milagros con la Virgen de la Nube configura el gran conjunto cristológico-mariano del culto nazareno peruano.
La túnica morada del Cristo procesional, renovada anualmente por la comunidad Nazarena y por los devotos, es distribuida en fragmentos como reliquia devocional a lo largo del año. El color morado se ha convertido en la marca cromática identitaria del culto: los devotos visten prendas moradas durante el "Mes Morado" (octubre) como signo de participación en la devoción, y las hermandades del Señor de los Milagros de todo el mundo utilizan el morado como color oficial.
Santuario
El Santuario y Monasterio de Las Nazarenas se levanta en el histórico barrio de Pachacamilla del centro de Lima, en la manzana comprendida entre las calles Tacna, Ayacucho, Huancavelica y Rufino Torrico (jirón Huancavelica es la principal referencia). El emplazamiento —tradicional y emblemático desde el propio origen del culto en 1651— es el enclave del recinto cofrade original de la Cofradía de los Negros de Pachacamilla donde se pintó el mural del Cristo.
El templo actual, de estilo barroco colonial peruano, fue construido entre 1720 y 1730 por iniciativa de la beata Antonia Lucía del Espíritu Santo (fundadora del Monasterio de las Nazarenas Carmelitas Descalzas) sobre el enclave del recinto cofrade primitivo. Presenta planta rectangular con nave única, capillas laterales, ábside con el altar mayor que contiene el mural cristológico, y torre-campanario. Ha sido reconstruido en varias ocasiones tras los devastadores terremotos limeños (particularmente el gran terremoto del 28 de octubre de 1746 y el del 18 de octubre de 1974), siempre respetando el mural cristológico central y la estructura devocional.
En el interior destacan:
- El mural del Cristo en el altar mayor, obra original del siglo XVII, elemento devocional central del santuario y objeto de la veneración pública continuada durante cuatro siglos - La imagen procesional del Cristo de Andas con las célebres andas de plata del siglo XVIII, utilizada en las grandes procesiones del "Mes Morado" - La imagen procesional de la Virgen de la Nube, advocación mariana andina que acompaña al Cristo en las procesiones - Las capillas laterales dedicadas a diversas advocaciones marianas y santos vinculados al catolicismo peruano - El coro alto con la sillería para la comunidad Nazarena carmelita - La sacristía con importante colección de ornamentos litúrgicos, orfebrería devocional y exvotos
Anexo al templo se encuentra el Monasterio de las Nazarenas Carmelitas Descalzas, comunidad contemplativa fundada por Antonia Lucía del Espíritu Santo en 1720. La comunidad Nazarena carmelita ha custodiado ininterrumpidamente el santuario durante tres siglos, siguiendo la Regla del Carmelo Descalzo (fundada por santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz en la España del siglo XVI) adaptada a la vocación específica del culto del Señor de los Milagros.
El santuario tiene rango canónico de Santuario Diocesano principal de la Arquidiócesis de Lima. Es Bien Cultural del Perú por su excepcional valor patrimonial. Es visitado diariamente por miles de fieles limeños y peregrinos venidos de todo el Perú y del extranjero, con especial afluencia durante el "Mes Morado" de octubre.
Anexos al recinto religioso se encuentran también las dependencias de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas de Lima, hermandad seglar titular del culto con siglos de historia, que agrupa a los devotos principales y organiza en colaboración con la comunidad Nazarena carmelita las grandes procesiones de octubre.
Patronazgo
El Señor de los Milagros es advocación cristológica nacional del Perú, reconocida institucionalmente como "Patrono del Perú" por la Ley 27.629 del año 2005 (aprobada por unanimidad del Congreso Nacional peruano). Es también patrón canónico de la Ciudad de Lima, patrón oficial de las Fuerzas Armadas del Perú (Ejército, Marina, Aviación) y patrón corporativo de innumerables instituciones civiles y religiosas peruanas.
Su celebración patronal principal —el "Mes Morado" de octubre— es integralmente reconocida como festividad religiosa oficial del Perú, con carácter cívico-religioso pleno. Durante todo el mes de octubre, la sociedad peruana viste tradicionalmente el color morado como signo de participación devocional, y las principales instituciones civiles, militares, educativas y empresariales del país integran actos conmemorativos del Cristo.
En el ámbito diocesano, es advocación cristológica principal de la Arquidiócesis de Lima —sede archidiocesana metropolitana del Perú, con sede en la histórica Catedral de Lima—, y es titular del Santuario y Monasterio de Las Nazarenas. Es titular de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas de Lima y de innumerables hermandades filiales establecidas en todo el Perú y en las comunidades peruanas emigradas mundialmente.
En el ámbito supranacional, la devoción al Señor de los Milagros ha proyectado el patronazgo cristológico peruano especialmente sobre las comunidades peruanas emigradas mundialmente. La emigración peruana masiva de las últimas décadas (a Estados Unidos, España, Italia, Argentina, Chile, Japón, Australia y otros destinos) ha extendido la devoción del Cristo Morado por todo el mundo, con hermandades filiales del Señor de los Milagros establecidas en decenas de países. Las procesiones filiales del Cristo Morado en Nueva York, Los Ángeles, Miami, Madrid, Barcelona, Milán, Buenos Aires, Santiago de Chile y otras ciudades son ya expresiones consolidadas del catolicismo peruano diaspórico.
Es también advocación cristológica identitaria del sentimiento nacional peruano, integrada en la memoria cultural del Perú como uno de los símbolos religiosos identitarios más característicos junto con santa Rosa de Lima (patrona nacional femenina) y otras figuras del santoral peruano.
Culto y devoción
El culto al Señor de los Milagros se articula en torno al gran ciclo festivo del "Mes Morado" de octubre, con las procesiones anuales del Cristo de Nazarenas por las calles del centro histórico de Lima como fecha principal del calendario devocional peruano. La celebración incluye:
- Preparación devocional durante todo el mes de octubre: eucaristías diarias en el Santuario, novena solemne, y actos devocionales específicos de las hermandades filiales.
- Procesión del 18 de octubre: primera gran procesión anual, considerada aniversario simbólico del culto por la memoria del terremoto del 18 de octubre de 1746 (uno de los principales terremotos limeños coloniales). Recorrido tradicional por las calles del Cercado de Lima.
- Procesión del 19 de octubre: segunda procesión.
- Procesión del 28 de octubre: tercera procesión (recordatorio de otros episodios sísmicos históricos).
- Procesión del 1 de noviembre: cuarta y última procesión, cerrando el ciclo procesional del "Mes Morado".
Las cuatro procesiones —realizadas por las calles del centro histórico de Lima con las célebres andas de plata del Cristo (peso superior a 2 toneladas), acompañado de la Virgen de la Nube y de las hermandades cofrades— congregan cada año entre uno y dos millones de peregrinos venidos de todo el Perú y del extranjero, siendo considerada la mayor manifestación religiosa popular católica del mundo cristiano contemporáneo. Los peregrinos visten mayoritariamente prendas moradas (túnicas, hábitos, cintas) como signo de participación devocional, dando al conjunto procesional el característico aspecto cromático que ha dado nombre al "Mes Morado" del calendario devocional peruano.
Otras fechas relevantes del calendario devocional son las principales solemnidades del ciclo cristológico universal (Semana Santa, Corpus Christi, Cristo Rey del Universo), las conmemoraciones específicas del culto (aniversarios de los grandes terremotos limeños, aniversarios de intercesiones milagrosas atribuidas históricamente), y las celebraciones dominicales ordinarias del Santuario. La devoción cotidiana en el Santuario y Monasterio incluye la eucaristía diaria conventual de la comunidad Nazarena carmelita, el rezo del Rosario, la Vía Crucis tradicional, los cantos populares peruanos dedicados al Cristo (destacando la Salve del Señor de los Milagros y las marchas procesionales características), y la veneración continuada del mural cristológico del altar mayor.
Una expresión devocional muy singular es la costumbre de vestir prendas moradas durante el mes de octubre, extendida por toda la sociedad peruana y por las comunidades peruanas emigradas: túnicas y hábitos morados de las hermandades cofrades, cintas moradas atadas al brazo o al cuello, prendas moradas cotidianas por parte de los devotos, y decoración morada de los espacios públicos e institucionales. Esta expresión cromática convierte al Perú entero en escenario devocional del "Mes Morado" durante todo el mes de octubre.
Otra tradición muy arraigada es el "Turrón de Doña Pepa", dulce tradicional limeño (con nombre en referencia a Josefa Marmanillo, esclava afro-peruana del siglo XVIII) que se consume tradicionalmente durante el "Mes Morado" y que forma parte de la memoria gastronómica-devocional del culto.
Las hermandades filiales del Señor de los Milagros —establecidas en decenas de países por la emigración peruana— organizan sus propias procesiones del Cristo Morado en sus ciudades de residencia (Nueva York, Los Ángeles, Miami, Madrid, Barcelona, Milán, Buenos Aires, Santiago de Chile y otras), replicando el patrón devocional limeño e integrando la memoria del Cristo Morado en el catolicismo hispanoamericano diaspórico contemporáneo.
En el ámbito cultural, la devoción al Señor de los Milagros ha inspirado abundante producción literaria, musical y artística peruana e hispanoamericana: cantos populares y marchas procesionales tradicionales, poesías dedicadas al Cristo por autores peruanos, obras pictóricas y escultóricas coloniales y modernas, y una amplia bibliografía histórica y hagiográfica desde el siglo XVII hasta la actualidad. La memoria del "Mes Morado" forma parte integrante del imaginario cultural peruano.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta del Señor de los Milagros? Durante todo el mes de octubre (conocido como "Mes Morado"), con procesiones principales por las calles del centro histórico de Lima el 18, 19 y 28 de octubre, y el 1 de noviembre. Es considerada la mayor manifestación religiosa popular católica de América Latina y del mundo cristiano contemporáneo, congregando cada año entre uno y dos millones de peregrinos venidos de todo el Perú y del extranjero. Los devotos visten mayoritariamente prendas moradas durante todo el mes como signo de participación devocional.
¿Dónde está el Santuario del Señor de los Milagros? En el histórico barrio de Pachacamilla del centro de Lima, en el Santuario y Monasterio de Las Nazarenas (jirón Huancavelica y calles adyacentes). El templo actual, de estilo barroco colonial peruano, fue construido entre 1720 y 1730 sobre el enclave del recinto cofrade primitivo donde se pintó el mural cristológico en 1651. Es Santuario Diocesano principal de la Arquidiócesis de Lima y Bien Cultural del Perú.
¿Cuál es el origen de la advocación? Según la tradición peruana consolidada, hacia 1651 un esclavo negro angoleño perteneciente a la Cofradía de los Negros de Pachacamilla pintó al fresco sobre un muro de adobe del recinto cofrade una imagen de Cristo crucificado. El acontecimiento decisivo se produjo el 13 de noviembre de 1655, cuando un terremoto de gran magnitud sacudió Lima destruyendo buena parte de la ciudad: en el recinto cofrade de Pachacamilla todas las estructuras se derrumbaron salvo milagrosamente el muro con la imagen del Cristo, que quedó intacta. Este hecho, ratificado por sucesos análogos en el gran terremoto del 20 de octubre de 1687, dio inicio al gran culto público al Cristo de Pachacamilla, conocido desde entonces como Señor de los Milagros.
¿Por qué se le llama "Cristo Morado"? Por el color morado de la túnica que reviste la imagen procesional utilizada en las grandes procesiones del "Mes Morado" (octubre). El color morado —tradicionalmente asociado con la Pasión de Cristo y con la penitencia— se ha convertido en la marca cromática identitaria del culto peruano. Los devotos visten prendas moradas durante todo el mes de octubre como signo de participación devocional, y las hermandades del Señor de los Milagros de todo el mundo utilizan el morado como color oficial. El "Mes Morado" ha dado nombre al conjunto del ciclo festivo octubrino peruano.
¿Es el Señor de los Milagros la advocación religiosa más importante del Perú? Sí. El Señor de los Milagros es reconocido oficialmente como Patrono del Perú por la Ley 27.629 del año 2005 (aprobada por unanimidad del Congreso Nacional peruano), y su procesión anual del "Mes Morado" es considerada la mayor manifestación religiosa popular católica de América Latina y del mundo cristiano contemporáneo. Es también patrón oficial de las Fuerzas Armadas del Perú y advocación cristológica identitaria del sentimiento nacional peruano, integrada en la memoria cultural del país como uno de los símbolos religiosos identitarios más característicos.
¿Qué relación tiene el culto con la emigración peruana? Central en el catolicismo peruano diaspórico contemporáneo. La emigración peruana masiva de las últimas décadas (a Estados Unidos, España, Italia, Argentina, Chile, Japón, Australia y otros destinos) ha extendido la devoción del Cristo Morado por todo el mundo, con hermandades filiales del Señor de los Milagros establecidas en decenas de países. Las procesiones filiales del Cristo Morado en Nueva York, Los Ángeles, Miami, Madrid, Barcelona, Milán, Buenos Aires, Santiago de Chile y otras grandes ciudades son ya expresiones consolidadas del catolicismo peruano diaspórico, replicando el patrón devocional limeño e integrando la memoria del Cristo Morado en el catolicismo hispanoamericano contemporáneo global.
¿Quién custodia el Santuario? La Comunidad de Nazarenas Carmelitas Descalzas, fundada en 1720 por la beata peruana Antonia Lucía del Espíritu Santo (María Antonia Lucía Maldonado González, 1646-1709) específicamente para el culto y custodia de la imagen milagrosa. La comunidad Nazarena carmelita ha custodiado ininterrumpidamente el santuario durante tres siglos, siguiendo la Regla del Carmelo Descalzo (fundada por santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz en la España del siglo XVI) adaptada a la vocación específica del culto del Señor de los Milagros. La Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas de Lima (hermandad seglar titular) colabora con la comunidad monástica en la organización de las grandes procesiones anuales.
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