20 de agosto · Memoria

San Bernardo de Claraval

Abad cisterciense · Doctor de la Iglesia · figura clave del siglo XII

Vida

Bernardo nació en 1090 en el castillo de Fontaines-lès-Dijon, en la Borgoña francesa, tercero de siete hijos de una familia noble estrechamente vinculada a los duques de Borgoña. Su madre, Aleth de Montbard, murió cuando él tenía diecisiete años y su muerte marcó profundamente al joven, que hasta entonces se había preparado para una carrera literaria. En 1112, ya decidido a la vida monástica, se presentó ante el abad de Cîteaux, Esteban Harding, y no lo hizo solo: llevaba consigo a una treintena de compañeros —hermanos, primos y amigos— a quienes había persuadido para acompañarlo. Aquella entrada masiva salvó, según la tradición, a una comunidad cisterciense que se debatía entre la supervivencia y el olvido.

Tres años más tarde, en 1115, el abad lo envió a fundar un nuevo monasterio en un lugar solitario del sur de Champagne, al que Bernardo dio el nombre luminoso de Claravallis, Claraval. Con veinticinco años recién cumplidos se convirtió en su primer abad, cargo que ejerció hasta la muerte. A lo largo de su vida vio nacer o promovió directamente unas ciento sesenta y tres fundaciones cistercienses, extendidas por toda Europa desde Portugal hasta Escandinavia.

Ministerio, escritos y doctrina

Aunque su vocación era la clausura, Bernardo se vio arrastrado una y otra vez a la vida pública de la Iglesia. En el cisma papal de 1130 su intervención decidida a favor de Inocencio II fue determinante para que Europa cristiana reconociese al papa legítimo frente al antipapa Anacleto II. Predicó ante reyes y concilios, viajó incansablemente a pesar de su salud quebrantada, y en 1146, por encargo de su antiguo discípulo Eugenio III, convocó desde Vézelay a la Segunda Cruzada. Enfrentó también en el Concilio de Sens las tesis racionalistas de Pedro Abelardo, que le parecían minar los fundamentos de la fe.

Su obra escrita es abundantísima. Se conservan más de quinientas cartas, ochenta y seis sermones sobre el Cantar de los Cantares, tratados sobre la humildad, sobre la gracia y el libre albedrío, sobre el amor de Dios y sobre las tareas propias del papa. En todos ellos brilla una prosa latina densa, cordial y encendida, y una sensibilidad mística que le mereció ya en vida el título de doctor mellifluus, «doctor melifluo». La tradición cristiana le atribuye también el impulso decisivo a la devoción mariana medieval y en particular al desarrollo de oraciones tan queridas como el Memorare.

Muerte y culto

Bernardo murió en Claraval el 20 de agosto de 1153, agotado por los ayunos, los viajes y las controversias. Fue el primer monje cisterciense canonizado, por Alejandro III, apenas veintiún años después de su muerte, en 1174. Casi siete siglos más tarde, el papa Pío VIII lo proclamó Doctor de la Iglesia en 1830. La liturgia romana celebra su memoria el 20 de agosto y la tradición monástica lo venera como padre indiscutible de la renovación cisterciense.

Fuentes de dominio público

  • The Catholic Encyclopedia. Nueva York: Robert Appleton Company, 1913. Dominio público.
  • La Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1909. Dominio público.

Ficha redactada en prosa original a partir de hechos históricos verificados en fuentes de dominio público. CristoVideoHub no reproduce texto protegido por derechos vigentes.