22 de julio · Fiesta

Santa María Magdalena

Discípula de Cristo · primera testigo de la Resurrección

Vida

El nombre de María Magdalena remite a Magdala, una pequeña población de pescadores situada en la orilla occidental del mar de Galilea, cerca de Tiberíades. Los evangelios no ofrecen datos precisos sobre su familia ni su condición social, pero la sitúan entre las mujeres que siguen a Jesús desde el comienzo de su ministerio itinerante y que sostienen económicamente al grupo de los discípulos.

El evangelio de Lucas (8, 2-3) recuerda que Jesús la había liberado de siete demonios, expresión que la tradición ha interpretado como una plenitud de mal del que fue rescatada. Desde entonces figura junto a otras mujeres como Juana, esposa de Cusa, y Susana, que acompañan al Señor por ciudades y aldeas y contribuyen con sus bienes al sostenimiento del grupo.

Presencia junto a Cristo

Los cuatro evangelistas coinciden en mencionar a María Magdalena en los momentos culminantes de la Pasión. Los sinópticos la sitúan al pie de la cruz (Marcos 15, 40) y como testigo de la sepultura (Mateo 27, 61). En la mañana de la resurrección acude al sepulcro con las especias aromáticas y es la primera en descubrir la tumba vacía; el evangelio de Juan detalla su diálogo con el Resucitado, a quien confunde en un primer momento con el jardinero (Juan 20, 11-18). Jesús pronuncia entonces su nombre y le encarga anunciar la buena noticia a los apóstoles, tarea por la que la tradición cristiana la ha designado «apóstol de los apóstoles».

Durante siglos, la tradición latina —siguiendo a San Gregorio Magno— fundió en una sola figura a María Magdalena, la pecadora anónima que unge los pies de Cristo en el episodio de Lucas 7 y María de Betania, hermana de Marta y Lázaro. Los Padres griegos, en cambio, distinguieron desde antiguo tres personas distintas. La reforma del calendario romano de 1969 volvió a esa distinción y la festividad del 22 de julio la celebra hoy como discípula por derecho propio.

Legado y culto

Dos grandes tradiciones piadosas se disputan la memoria de sus últimos años. La tradición oriental sostiene que acompañó a María, la madre de Jesús, hasta Éfeso, donde acabó sus días. La tradición occidental, muy arraigada en la Provenza francesa, la sitúa navegando hasta Marsella, evangelizando aquellas tierras y retirándose finalmente a la gruta de La Sainte-Baume, donde habría pasado treinta años en oración y penitencia hasta ser conducida por los ángeles al oratorio de San Maximino para recibir la última comunión.

Sus reliquias son veneradas desde la Edad Media en La Sainte-Baume y en Vézelay. La iconografía occidental la representa con el vaso de alabastro que recuerda la unción, larga cabellera, calavera o crucifijo, símbolos de la conversión y la vida contemplativa. Su figura ha inspirado abundante literatura mística, música sacra y arte religioso, y sigue siendo modelo del encuentro personal con el Resucitado y de la misión de anunciarlo a los demás.

Fuentes de dominio público

  • The Catholic Encyclopedia. Nueva York: Robert Appleton Company, 1913. Dominio público.
  • La Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1909. Dominio público.

Ficha redactada en prosa original a partir de hechos históricos verificados en fuentes de dominio público. CristoVideoHub no reproduce texto protegido por derechos vigentes.