7 de diciembre · Memoria
San Ambrosio
Obispo de Milán · Doctor de la Iglesia · maestro de san Agustín
Vida
Ambrosio nació hacia el año 340 en Tréveris, una de las capitales del imperio romano en Occidente, hijo del prefecto de las Galias. Perdió a su padre siendo niño y la familia regresó a Roma, donde recibió la sólida educación clásica en gramática, retórica y derecho que reservaba a los jóvenes patricios. Con veintipocos años ejerció cargos administrativos importantes y hacia el año 370 fue nombrado gobernador civil de Liguria y Emilia, con sede en Milán, entonces residencia imperial.
El 7 de diciembre del año 374 tuvo lugar el episodio que lo cambió todo. La basílica milanesa se hallaba dividida entre facciones católicas y arrianas por la sucesión al obispo Auxencio, recién fallecido, y el gobernador acudió a mediar en el tumulto. En medio del debate, una voz —según la tradición, la de un niño— gritó: «¡Ambrosio, obispo!», y el pueblo repitió la aclamación al unísono. En vano el gobernador se resistió: aún era simple catecúmeno. Bautizado el 30 de noviembre, en ocho días recorrió los grados eclesiásticos hasta la consagración episcopal el 7 de diciembre.
Ministerio
Durante veintitrés años ejerció una autoridad pastoral, teológica y moral inmensa. Vendió sus bienes y los distribuyó entre los pobres; predicó cada domingo con una elegancia latina que fascinaba; escribió tratados exegéticos, morales y dogmáticos. Sus obras más leídas son el Hexameron —comentario a los seis días de la creación—, el De officiis ministrorum —primer manual cristiano de moral del clero, sobre el modelo del De officiis de Cicerón—, el De Trinitate, el De Spiritu Sancto y noventa y una cartas conservadas.
Enfrentó con firmeza a los arrianos, sostenidos por la corte imperial de la emperatriz Justina, que en 385 y 386 pretendió arrebatarle basílicas para el culto arriano; Ambrosio se atrincheró en la iglesia junto con el pueblo cantando himnos que él mismo compuso para aquella vigilia, y ganó la partida. Diez años más tarde, en 390, impuso al emperador Teodosio I —tras la matanza de Tesalónica— una penitencia pública de ocho meses antes de readmitirlo a la comunión: gesto memorable que estableció por siglos la primacía moral de la Iglesia sobre el poder político.
En su ambiente predicaba el rétor de Milán Aurelio Agustín, buscando un rumbo interior. La influencia decisiva de Ambrosio, junto con la de su madre santa Mónica, condujo a su conversión y a su bautismo en la Vigilia Pascual del año 387. Ambrosio fue así, sin proponérselo, el padre espiritual del futuro Doctor de la gracia.
Muerte y culto
Murió en Milán el 4 de abril del año 397. Fue sepultado en la basílica milanesa que hoy lleva su nombre y que conserva aún hoy la liturgia ambrosiana, propia de aquella iglesia. Es uno de los cuatro doctores latinos originales, junto con Jerónimo, Agustín y Gregorio Magno. Se le atribuye la introducción del canto ambrosiano, semilla del canto litúrgico occidental, y algunos de los grandes himnos latinos como el Aeterne rerum conditor. La liturgia romana trasladó su memoria del día de la muerte —a menudo coincidente con la Cuaresma— al 7 de diciembre, aniversario de su ordenación episcopal.
Fuentes de dominio público
- The Catholic Encyclopedia. Nueva York: Robert Appleton Company, 1913. Dominio público.
- La Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1909. Dominio público.
Ficha redactada en prosa original a partir de hechos históricos verificados en fuentes de dominio público. CristoVideoHub no reproduce texto protegido por derechos vigentes.